DENTRO DE LA COP Liderazgo de la Cumbre afirma que el financiamiento climático no es caridad, sino responsabilidad histórica y reparación.

En una conferencia de prensa dentro de la zona azul de la COP30, la activista india Rachitaa Ramesh, integrante de la campaña internacional Demand Climate Justice (DCJ) y de la Comisión Política de la Cumbre de los Pueblos, sintetizó la urgencia que marca las negociaciones climáticas en este momento decisivo rumbo a la COP30 en Belén. Para ella, los recursos destinados a la adaptación, a las pérdidas y daños y a la transición lejos de los combustibles fósiles deben ser públicos, basados en donaciones y nunca en mecanismos que empujen a países y comunidades vulnerables a nuevas deudas por una crisis que no provocaron. “Nuestras comunidades no deben ser empujadas a deudas aún mayores por desastres que no causaron”, defendió, al advertir que el escenario político global actual está marcado por retrocesos y por un creciente esfuerzo de las grandes potencias económicas para transferir riesgos y responsabilidades a los países más pobres. Según Rachitaa, mientras el discurso público de los países ricos aparenta compromiso climático, sus gobiernos siguen priorizando intereses corporativos, fortaleciendo mecanismos financieros que ofrecen poco o ningún apoyo real a las poblaciones en la primera línea de los impactos climáticos. Las consecuencias son devastadoras: los programas de adaptación siguen subfinanciados, las medidas de prevención fallan y las comunidades más afectadas permanecen en exposición permanente, teniendo que reconstruir sus vidas repetidamente tras eventos climáticos extremos. La activista también llamó la atención sobre los impactos diferenciados de la crisis climática en mujeres, pueblos indígenas, trabajadores y comunidades racializadas. Ignorar estas desigualdades, afirmó, produce políticas ineficientes e injustas. “Cuando hablamos de transición, necesitamos hablar de vidas. Y algunas vidas siguen siendo tratadas como desechables”, señaló. Rachitaa destaca que la transición energética no puede replicar desigualdades históricas y debe colocar a las comunidades en el centro de la toma de decisiones — no solo como beneficiarias, sino como liderazgos y protagonistas. Otro punto crítico planteado es la insistencia de los países del Norte Global en promover “soluciones” que profundizan el problema. Citó, por ejemplo, propuestas basadas en compensaciones de carbono, en créditos inciertos y en modelos financieros que se presentan como innovadores, pero que trasladan riesgos a los países del Sur. Para ella, estas iniciativas desvían la atención de medidas reales como reducir las emisiones en su origen, poner fin a la era de los combustibles fósiles y financiar de manera justa la transición global. “Vemos al mundo rico hacer promesas con una mano y retirarlas con la otra”, dijo. A partir de este diagnóstico, Rachitaa reforzó que solo será posible un financiamiento climático adecuado si los grandes emisores históricos asumen su responsabilidad. Entre los mencionados están Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea, Australia y Japón. “La transición debe ser rápida, debe comenzar con quienes causaron la crisis y debe ser financiada por ellos”, destacó. Para ella, esto incluye tres pilares fundamentales: la adaptación, aún peligrosamente subfinanciada; las pérdidas y daños, esenciales para que las comunidades puedan reconstruir casas, vidas y economías; y recursos suficientes para una transición justa capaz de alejar al mundo de los combustibles fósiles sin sacrificar derechos sociales y ambientales. La Cumbre demuestra la fuerza de la movilización global En medio de este escenario global, la Cumbre de los Pueblos realizada en Belén adquiere gran relevancia, según Rachitaa, por demostrar que la fuerza política proviene de las bases, los territorios y las comunidades organizadas. La movilización reunió a cerca de 24.000 personas en una amplia programación de una semana y en una marcha global por justicia climática que llevó a 70.000 personas a las calles. El encuentro, afirmó, mostró que existe un proyecto claro de justicia climática construido colectivamente, arraigado en las experiencias de quienes enfrentan desde hace décadas los impactos socioambientales más profundos. Esta movilización, sostiene, es lo que presiona a los gobiernos, expone contradicciones en las negociaciones internacionales y evita que las falsas soluciones avancen sin contestación. “La Cumbre de los Pueblos mostró que no estamos solos y que existe poder cuando nos movemos juntas y juntos”, concluyó.
La carta que sostiene el cielo: Los líderes populares presentan soluciones de la Cumbre de los Pueblos y exigen una participación efectiva en la COP30.

_Belém (PA), 18 de noviembre de 2025_ – En un evento paralelo que reflejó el éxito de la Cumbre de los Pueblos, las voces de las comunidades más afectadas por el cambio climático en Brasil y en todo el mundo se reunieron para debatir la Declaración Final de la reunión popular. El panel sirvió para reforzar el mensaje: la solución a la crisis climática ya se encuentra en los territorios, y el papel de los delegados de la COP30 es, por fin, escuchar y actuar. La Cumbre de los Pueblos, que congregó a más de 24.000 participantes y culminó con la histórica Marcha Mundial de 70.000 personas en Belém, se posicionó como el verdadero escenario para la Justicia Climática. La carta Auricélia Arapiun, de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), expresó con contundencia el significado político del documento entregado a los negociadores: «Esta carta de la cumbre es la carta que nos sostiene para que el mundo no se desplome». La líder indígena denunció la falta de ambición de los gobiernos y la violencia constante contra los guardianes del bosque. Citando la celebración de la demarcación de 20 Tierras Indígenas en Brasil, subrayó la necesidad de avanzar aún más ante los graves conflictos que sufren los pueblos indígenas. “No basta con demarcar. También es necesario proteger. Es necesario proteger a quienes protegen”. Recordó que el asesinato de líderes indígenas constituye un genocidio que se agrava en Brasil, con más de 200 muertes registradas en un año, y exige que los gobiernos consideren de manera efectiva tratados internacionales como el Convenio 169 de la OIT. Nilce Pontes, de la Coordinación Nacional de Articulación de las Comunidades Rurales Quilombolas Negras (CONAQ), argumentó que los resultados de la Cumbre de los Pueblos demostraron la capacidad de movilización y confrontación ante la injusticia climática. Nilce recalcó la exclusión de los pueblos indígenas de los procesos de negociación y la necesidad de que la defensa del medio ambiente incluya a la persona. «Sin territorio, es imposible hablar de cambio climático, adaptación y resiliencia», declaró. La presión popular como factor de cambio El evento también sirvió para trazar el camino a seguir. Jesús Vázquez, de La Vía Campesina, enfatizó la necesidad de un análisis que destaque la vulnerabilidad de las personas más afectadas —la clase trabajadora y las personas marginadas— y que señale a los verdaderos responsables de la crisis: las «corporaciones internacionales» y los «gobiernos imperialistas». El moderador Pablo Neri (MST) celebró el éxito de la Cumbre —incluyendo la Marcha Mundial, el Desfile de Barcos y el Banquete, donde se sirvieron más de 300.000 comidas agroecológicas— y la satisfacción colectiva con el trabajo realizado. El mensaje final, compartido por Auricélia Arapiun, es de unidad y claridad: «Solo hemos cambiado de dirección, pero seguimos en el mismo pueblo. Por lo tanto, nuestros problemas son los mismos. Y la respuesta está en nosotros». La Declaración de la Cumbre se considera la “solución” clara para la humanidad, y ahora depende de la voluntad política de los gobiernos para aceptarla y garantizar la participación efectiva del pueblo en las decisiones.
La COP30 entra en su recta final bajo la presión mundial por la justicia climática y los cambios estructurales. Los miembros de la comisión política ejercen presión durante la apertura oficial.

Belém (PA), 17 de noviembre de 2025 – Las negociaciones en la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) alcanzaron su punto decisivo en Belém, con la apertura del Segmento de Alto Nivel y la llegada de ministros. Representantes de la Cumbre de los Pueblos actúan ahora en el espacio oficial para impulsar la declaración aprobada por los movimientos y organizaciones. En la apertura, Maureen Santos y Rud Rafael, de Fase y MTST, respectivamente, entregaron la camiseta de la Cumbre al vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, como una forma de visibilizar aún más la lucha. Mientras que fuera de la COP, en el espacio autónomo de la Cumbre de los Pueblos, se percibía una fuerte presión desde las calles, dentro de la Conferencia, el momento se caracteriza por llamamientos urgentes a los países para que logren avances concretos y por la presión histórica de los movimientos sociales que exigen que los resultados prioricen la justicia popular y aborden las causas sistémicas de la crisis. Llamado a la acción inmediata y al fin de los obstáculos El segmento de Alto Nivel comenzó con un claro llamado a la rendición de cuentas. El Secretario Ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, enfatizó la profunda conciencia de los negociadores sobre lo que está en juego. Advirtió enfáticamente que “no hay tiempo que perder con dilaciones tácticas ni obstrucciones”, e instó a que se resolvieran sin demora los asuntos más complejos. La Presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock, recalcó que los fondos necesarios para la acción climática existen, pero deben reorientarse. Subrayó que, el año pasado, los países en desarrollo desembolsaron aproximadamente 1,4 billones de dólares estadounidenses en servicio de la deuda externa, una cantidad que podría destinarse de manera crucial a la mitigación, la resiliencia y la energía limpia. Esto refuerza el llamado a la cancelación de la deuda para los países en desarrollo. Transición de la negociación a la implementación Brasil, como país anfitrión y presidente de la COP30, abogó por que el evento iniciara una nueva fase global: la transición de un régimen de negociación a un régimen de implementación y, con ello, el compromiso de cumplir los objetivos establecidos. El presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago, informó que se extenderá la agenda de negociación, incluyendo sesiones vespertinas, para finalizar dos paquetes de decisiones esenciales. CUMBRE POPULAR: Presión democrática por la justicia Fuera de los muros de la conferencia oficial, la Cumbre Popular —considerada la más grande jamás celebrada, con más de 25.000 participantes y una marcha que congregó a más de 70.000 personas— formalizó sus demandas. Una declaración popular, resultado de cuatro días de debates, fue entregada a los líderes brasileños, entre ellos la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, y el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago. Maureen Santos afirmó que el evento demostró un ejemplo de democracia y multilateralismo, dando visibilidad a los grupos más afectados por la crisis, quienes también son los que proponen alternativas. Las principales demandas populares incluyen financiamiento sin deuda, preocupación por cómo se aborda el financiamiento climático y advertencias sobre el riesgo de generar nuevas “deudas ecológicas” para el Sur Global. Una transición justa ampliada que requiere extender el debate sobre la transición justa, más allá de las energías renovables, incorporando temas cruciales como la soberanía alimentaria, los derechos territoriales y las condiciones laborales. La PAA promueve alimentos saludables. Durante el evento paralelo, grupos como el Movimiento de Trabajadores Sin Hogar (MTST), con el apoyo del Movimiento Campesino Popular (MCP), la Red Nacional de Agroecología (ANA) y el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), desplegaron una operación logística que garantizó que la comida para las delegaciones registradas constituyera, en sí misma, una declaración política a favor de la agricultura familiar, los pueblos tradicionales y una transición agroecológica justa. En conjunto, organizaron una “cocina solidaria” que proporcionó más de 300.000 comidas gratuitas, centradas en productos agroecológicos y gastronomía amazónica, reforzando el mensaje de esperanza y resiliencia. Además, lograron el plan consolidado más grande jamás implementado bajo la Política de Adquisición de Alimentos (PAA).
Cúpula de los Pueblos entrega carta contundente al presidente de la COP30 y convoca al mundo a actuar por la vida

Belém (PA), 16 de noviembre de 2025 — La Cúpula de los Pueblos rumbo a la COP30 culminó hoy, 16, su programación en Belém (PA) entregando al presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago, una carta de gran densidad política, construida colectivamente por movimientos, organizaciones y redes que se articularon a lo largo de meses de encuentros preparatorios y de cinco días intensos de debates, manifestaciones en las calles y en los ríos de la ciudad amazónica.El documento expresa la unidad de pueblos originarios, comunidades tradicionales, quilombolas, pescadores y pescadoras, extractivistas, quebradoras de coco babaçu, campesinos, trabajadores y trabajadoras urbanas, juventud, movimientos de mujeres, población LGBTQIAPN+, sindicatos, habitantes de las periferias y luchadores y luchadoras de todos los biomas. Según el texto, el proceso colectivo afirma el compromiso de construir un mundo justo y democrático, basado en el buen vivir y en la fuerza de la diversidad.La carta denuncia que la crisis climática se agrava con el avance de la extrema derecha, del fascismo y de las guerras, y afirma que los países del Norte global, las corporaciones transnacionales y las élites económicas son los principales responsables de las múltiples crisis ambientales y sociales. Hay un fuerte repudio al genocidio del pueblo palestino y solidaridad activa con los pueblos que resisten a proyectos imperiales, a la militarización y a la violación de sus territorios.El texto también reafirma una visión que coloca el trabajo de cuidado en el centro de la vida, reconociendo al feminismo como parte esencial de la respuesta a las crisis. La sabiduría ancestral de los pueblos originarios, la creatividad de los territorios y la fuerza espiritual que orienta las luchas aparecen como fundamentos de soluciones reales y arraigadas.El presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, recibió la carta en un momento en que concluye su propio ciclo de mensajes a la sociedad brasileña e internacional, resaltando la necesidad de que la COP no sea solo un espacio de palabras, sino de acción concreta frente a la emergencia climática. Se comprometió a presentar el documento en los espacios oficiales de la Conferencia del Clima.Entre las voces que resuenan en este proceso está la del cacique Raoni Metuktire, quien, al manifestarse durante la programación de la Cúpula y de la COP30, volvió a alertar que la vida en la Tierra depende de la protección de la Amazonía y que la destrucción del bosque compromete el futuro de toda la humanidad.“Una vez más, pido a todos que podamos dar continuidad a esta misión de defender la vida de la Tierra, del planeta. Quiero que mantengamos esta continuidad de lucha, para que podamos enfrentar a quienes desean el mal, que quieren destruir nuestra tierra”, dijo Raoni.La Carta Final refuerza el compromiso con el internacionalismo popular, la solidaridad entre territorios y la construcción de un Movimiento Internacional de Afectadas y Afectados por represas, crímenes socioambientales e impactos de la crisis climática. Para los movimientos, solo la organización global de los pueblos podrá enfrentar las estructuras que alimentan desigualdades, violencias y el colapso ambiental. El mensaje es claro. Cuando la organización es fuerte, la lucha es fuerte. Es tiempo de avanzar con más unidad y conciencia para enfrentar al enemigo común y defender la vida. Propuestas presentadas por la Cúpula de los Pueblos• Enfrentar todas las falsas soluciones de mercado y afirmar que el aire, los bosques, las aguas, las tierras, los minerales y la energía son bienes comunes y no mercancías.• Garantizar la participación y el protagonismo de los pueblos en la construcción de soluciones climáticas, con reconocimiento pleno de los saberes ancestrales.• Demarcar y proteger tierras indígenas y territorios tradicionales y asegurar políticas de deforestación cero, restauración ecológica y recuperación de áreas degradadas.• Concretar la reforma agraria popular y fortalecer la agroecología como camino hacia la soberanía alimentaria y el combate al hambre.• Enfrentar el racismo ambiental y construir ciudades justas, con políticas de vivienda, saneamiento, regularización fundiaria, transporte público digno y acceso al agua y al verde.• Asegurar participación popular en la formulación de políticas climáticas urbanas y frenar la mercantilización de la vida en las ciudades.• Defender el fin de las guerras y de la militarización y destinar recursos hoy dirigidos al sector bélico a la reparación de regiones afectadas por la crisis climática.• Exigir reparación integral por pérdidas y daños causados por minería, combustibles fósiles, represas y desastres ambientales, con responsabilización de las empresas.• Valorar el trabajo de cuidado y reconocer su centralidad para sostener la vida humana y no humana, garantizando autonomía y justicia feminista.• Construir una transición energética justa, popular y soberana, con protección de los territorios y superación de la pobreza energética.• Defender el fin de la explotación de combustibles fósiles y crear mecanismos que impidan su expansión, especialmente en la Amazonía y en ecosistemas sensibles.• Gravar a las grandes corporaciones y grandes fortunas y garantizar financiamiento público para la transición justa, responsabilizando a los sectores que más lucran con la crisis.• Rechazar modelos de financiamiento climático que refuercen desigualdades y defender estructuras transparentes y democráticas que reconozcan la deuda socioambiental del Norte global.• Fortalecer la protección de defensores y defensoras de derechos humanos y ambientales y enfrentar la criminalización de los movimientos sociales.• Crear instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes para responsabilizar a empresas transnacionales por violaciones de derechos humanos y ambientales e implementar plenamente los derechos campesinos como pilar de la gobernanza climática. Carta na íntegra AQUI
CLASIFICACIÓN DE LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS

Programa de la mañana de hoy, de 9:30 a 12:30 h INVITACIÓN A PERIODISTAS LUGAR: CARPA PLENARIA 1 (en la ribera del río), en la UFPA. Programa de hoy (16) 10:00 h – Entrega de la Carta de la Cumbre de la Infancia 10:00 h – Lectura de la Declaración en la Audiencia con la Presidencia de la COP30 *con la presencia confirmada de André Correia do Lago y Ana Toni, presidente y directora ejecutiva de la COP, Marina Silva, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático y de Equilibrio Ético Global, y el jefe Kayapó, Raoni Metuktire. 11:00 h – Clausura de la Cumbre Popular en la UFPA 14:00 h – Banquete en la Praça da República 📍RUTA DE PRENSA📍 AUDITORIO BENEDITO NUNES 11:30 h – Rueda de prensa con resumen de la Cumbre.
¡La comida es un acto político!

El “Banquetaço” (Gran Fiesta) de la Cumbre de los Pueblos cierra el programa el 16 de noviembre, reuniendo cocinas colectivas, alimentos agroecológicos y compartir popular allí mismo, en la Praça da República. Una celebración del derecho humano a una alimentación adecuada y a una alimentación real, del campo a la mesa. Cumbre de los Pueblos, del 12 al 16 de noviembre en Belém do Pará, el mundo se reúne aquí. 🌍 #Banquetaço #CúpulaDosPovos #ComidaDeVerdade #SoberaniaAlimentar #Cumbre de los Pueblos de Belém, del 12 al 16 de noviembre en Belém do Pará, aquí se reúne el mundo. 🌍 #Banquetaço #CumbredelosPueblos #AlimentaciónReal #SoberaníaAlimentaria #Belém
105.000 comidas: La Cocina de la Cumbre Popular es un manifiesto de soberanía agroecológ

Belém (PA) — Mientras la Cumbre de los Pueblos se hace eco del clamor de denuncia contra las falsas soluciones climáticas respecto a las aguas de la Bahía de Guajará, tras bambalinas se desarrolla un gigantesco acto de soberanía y resistencia: la Cocina Popular Solidaria. Organizada por el Movimiento de Trabajadores Sin Hogar (MTST), con el apoyo de otros movimientos sociales como el Movimiento Campesino Popular (MCP), la Red Nacional de Agroecología (ANA) y el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), esta operación logística garantiza la alimentación de las delegaciones inscritas. Esta acción, por sí sola, refuerza una declaración política a favor de la agricultura familiar, los pueblos tradicionales y la transición agroecológica. El proyecto alimenta a las delegaciones inscritas, provenientes de 62 países, con un esfuerzo logístico monumental: se sirven 21.000 comidas diarias, sumando un total de 105.000 comidas durante los cinco días del evento, toneladas de alimentos provenientes directamente de la agricultura campesina. Los movimientos y la Cocina de Resistencia llevan la práctica de la reparación al plato Las cocinas solidarias organizadas por el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Hogar) simbolizan la resistencia que conecta el campo y la ciudad, el río y el bosque, frente al modelo corporativo de explotación. “En realidad, la Cocina Solidaria es la consolidación de todo el proceso que comienza con la lucha por la tierra. Así, luchamos por la tierra, conquistamos la tierra, ya sea una reserva o asentamientos rurales”. Fábio Pacheco, miembro de la ANA (Asociación Nacional de Agroecología), explica que el proceso productivo basado en la agroecología, utilizando las políticas públicas por las que también lucharon los movimientos, es el camino para construir justicia climática. “A partir de este proceso, que transforma las acciones en los territorios en políticas masivas, como lo demuestra el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), fortalecemos el protagonismo de quienes construyen el suministro de alimentos desde los territorios y dejamos claro que el camino al desarrollo pasa por la construcción popular, la soberanía territorial y la agroecología. Con financiamiento público y sin falsas soluciones orquestadas por el mercado financiero, disfrazadas de soluciones sostenibles.” Es importante mencionar que la cocina lleva consigo el espíritu de la lucha por la tierra, por la producción, por el acceso a los mercados y por las políticas públicas que sustentan todo este proceso. Cuando las personas producen alimentos, trabajan desde esta perspectiva. Comprenden la importancia de cocinar comida auténtica. “Y cuando la entregan a las poblaciones vulnerables en estos encuentros, les entregan una parte de la lucha, envuelta en una comida caliente, y disfrutan del sabor de todos los logros de esta lucha”, afirma Pacheco. El papel de la alimentación en esta cumbre Ayala Ferreira, líder nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), destaca que la calidad de los alimentos, originarios de los propios territorios, es condición esencial para el éxito de la movilización de la Cumbre Popular. La líder aclara que, durante la planificación de la cumbre, se hizo evidente que la agenda de justicia climática debe necesariamente incluir la alimentación, ya que «conecta problemas y soluciones importantes de los territorios». Ferreira añade, resaltando el papel político de la iniciativa: «Además, nadie va a la marcha, a la lucha, a los debates con el estómago vacío. En esta cumbre, la alimentación tiene un proyecto político intrínseco. Ese es el gran mensaje que queremos enfatizar». El origen de los ingredientes: El mapa de la soberanía alimentaria Más allá de alimentar a las delegaciones inscritas, la Cumbre Popular buscó estratégicamente transformar la alimentación en un manifiesto de resistencia y lucha contra el agronegocio, que no llena los platos del pueblo brasileño. Aquí todo estaba cuidadosamente pensado: un menú que prioriza los alimentos naturales y frescos, provenientes directamente de los territorios de los pequeños agricultores, quienes cultivan sus alimentos desde el momento en que siembran la semilla. Los colonos del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) suministran las verduras y la pulpa producidas por los asentamientos de reforma agraria; los pequeños agricultores del Movimiento Campesino Popular (MCP) aportan el arroz, los frijoles y la harina. Asproc, una cooperativa de extractivistas de Manaus, suministra el pescado pirarucú de pesca sostenible. Los recolectores de coco del Movimiento Interestatal de Recolectores de Coco de Babaçu (MQCB) suministran el aceite producido en las comunidades tradicionales que viven de la extracción y venta de productos de bababaçu. Y las cooperativas de pequeños agricultores de São Luiz suministran el pollo. En cifras En la sesión plenaria final (14 de noviembre), Fernando Campos Costa, de la Comisión Política de la Cumbre de los Pueblos y coordinador del Movimiento de Trabajadores Sin Hogar (MTST), destacó la gran contribución del Comedor Popular de la Cumbre de los Pueblos, que, según él, representa un esfuerzo logístico y político sin precedentes. «El proyecto está sirviendo un total impresionante de 160 toneladas de alimentos durante los cinco días del evento. Eso equivale a 21.000 comidas diarias». Para sostener esta operación, fuera de aproximadamente 300 personas, entre voluntarios y personal permanente, se movilizaron para procesar más de 4 toneladas de alimentos diariamente. Todos los productos eran frescos, suministrados exclusivamente por granjas familiares y movimientos sociales (MST, MCP, MQCB), lo que garantizó que las delegaciones de 62 países recibieran alimentos que reflejaran su lucha y soberanía. Fotos: Rodrigo Duarte/@rodrigobduartee
Justicia Climática en Foco: La Cumbre de los Pueblos en la COP30 se moviliza con marcha, carta y acto contra el hambre

La Cumbre de los Pueblos Rumbo a la COP 30 intensifica su agenda con la realización de eventos dentro y fuera de la Universidad Federal de Pará, enfocados en la solidaridad internacional con los pueblos y la presión por justicia climática, con una transición energética y ecológica justa, reparación por los daños causados, sobre todo a los pueblos tradicionales y periferias rurales y urbanas, y financiamiento climático justo, directo y público. Los tres puntos centrales de la agenda que movilizarán a líderes de 62 países, activistas de los 5 continentes, líderes indígenas, quilombolas, pescadores, personas de periferias rurales y urbanas, movimientos sociales, organizaciones y redes de articulación son la Gran Marcha de los Pueblos por la Justicia Climática (15/11), el Banquetazo y la entrega de la Carta de los Pueblos al presidente de la COP 30 (16/11), André Corrêa do Lago. Se espera la presencia del presidente Lula. ______________ Gran Marcha de los Pueblos (15/11) La Cumbre de los Pueblos espera convocar a cerca de 30 mil personas a las calles de Belém, capital de la COP30, en la Marcha Global por la Justicia Climática programada para este sábado, 15 de noviembre. Este gran acto callejero recorrerá 4,5 kilómetros con pueblos provenientes de diversos países para llevar al mundo mensajes en defensa de soluciones reales para la crisis climática. Protagonistas de las soluciones reales, los pueblos originarios, quilombolas, pescadores, juventudes, trabajadores, hombres, mujeres, personas trans y niños, movilizados en una amplia red de organizaciones de la sociedad civil, marcharán por un objetivo común: exigir la reparación por los daños que las corporaciones y los gobiernos causan a la sociedad, sobre todo a los pueblos tradicionales y periféricos, al apostar por falsas soluciones de eliminación o reducción de impactos. La Marcha Global por la Justicia Climática reafirma que no hay tiempo para ilusiones. Las llamadas soluciones de mercado, como créditos de carbono, compensaciones forestales, geoingeniería y privatización de los territorios, profundizan las desigualdades, permiten que los grandes emisores sigan contaminando y desplazan a comunidades enteras en nombre de una “transición” que no es más que maquillaje verde. El documento político de la Cumbre de los Pueblos denuncia que, mientras las corporaciones lucran con la crisis, son los pueblos de los territorios que menos contribuyeron al calentamiento global quienes cargan con los impactos más violentos. Se trata de inundaciones, sequías extremas, pérdida de biodiversidad, inseguridad alimentaria y el avance de proyectos extractivistas que violan los derechos humanos. Por ello, la Marcha Global por la Justicia Climática reivindica que las decisiones sobre el futuro del clima se tomen desde la justicia, la ciencia de los pueblos y la defensa de la vida, y no desde los intereses económicos que históricamente han capturado las negociaciones de la ONU. La marcha también hará eco del mensaje de que no habrá justicia climática sin justicia social, defendiendo que las soluciones reales ya existen y se construyen diariamente en los territorios con las prácticas agroecológicas, manejo comunitario, economía solidaria, protección ancestral de la biodiversidad, soberanía alimentaria y prácticas tradicionales de cuidado con las aguas y los bosques. La movilización pretende marcar simbólicamente el encuentro entre los pueblos de la Amazonía y delegaciones de todos los continentes en un llamado global: “¡Justicia Climática Ya! – Por el fin de las falsas soluciones y en defensa de las soluciones que vienen de los territorios”. Entre los ejes defendidos en la movilización están: • Reparación histórica y responsabilización de países ricos y corporaciones por los daños causados. • Fin de las falsas soluciones que transforman la naturaleza en activo financiero. • Protección de los territorios y maretorios, demarcación inmediata de tierras indígenas y quilombolas. • Transición justa, popular e inclusiva, con derechos y escucha garantizados para trabajadores y comunidades. • Fortalecimiento de la democracia, enfrentamiento al racismo ambiental y a las desigualdades. • Centralidad de los maretorios y territorios de las aguas, reconociendo el papel de los pueblos ribereños, pescadores artesanales y comunidades costeras en la defensa de la Amazonía y los océanos. Trayecto de la Marcha (15/11) • 7:30 – Concentración en el Mercado de São Brás, en el barrio de São Brás. • 9:00 – Salida del Mercado de São Brás • 11:00 – Llegada a la Aldeia Cabana, en el barrio de Pedreira. • Recorrido – Avenida Duque de Caxias, Travessa Mauriti y Avenida Pedro Miranda. ______________ El Plato es Político: Banquetaço (15/11) Banquetaço: la manifestación popular que transforma la comida en acto político llega a la Cumbre de los Pueblos El día 16, domingo, la Cumbre de los Pueblos realizará el “Banquetaço” en la Praça da República, a las 14:00. Será el tercer gran momento de conexión directa con las calles de la capital de la COP, cuando los participantes distribuirán alimentos a la población. El Banquetaço es una movilización pública creada por organizaciones, movimientos sociales y colectivos ligados a la lucha por la tierra, la agroecología y la soberanía alimentaria en Brasil. Surgió como respuesta directa al desmantelamiento de las políticas de seguridad alimentaria durante el gobierno de Bolsonaro, periodo en el que el país vio el fin del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional y el retorno acelerado del hambre a millones de hogares brasileños. Ante este escenario, cocineras comunitarias, agricultores familiares, pueblos tradicionales, organizaciones urbanas y colectivos de agroecología pasaron a ocupar plazas y calles en diversas regiones del país con grandes banquetes públicos. Estos actos distribuían alimentos de forma gratuita para denunciar el hambre, reivindicar políticas públicas y afirmar que la comida saludable y producida en los territorios es un derecho y no un privilegio. Más que un gesto de solidaridad, el Banquetaço se consolidó como una acción política de fuerte simbolismo. Al servir comida a quienes más lo necesitan, los movimientos denuncian la violencia del hambre que aumenta con los eventos climáticos extremos y con el sistema que alimenta esos impactos. También reafirman la centralidad de la soberanía alimentaria como pilar de la justicia social y climática en Brasil. En la Cumbre de los Pueblos Rumbo a la COP30,
Líderes Sociales y Participantes de la Cumbre de los Pueblos en la COP 30 Discuten el Futuro Climático y Unifican Luchas Globales

BELÉM (PA) – La discusión sobre el futuro climático y social ganó protagonismo en el Eje 3 de la Plenaria de la Cumbre de los Pueblos, con la participación de importantes líderes que defienden una transformación radical en los modelos económicos vigentes. El debate reunió perspectivas globales y de base, centradas en la deconstrucción del sistema de explotación y comercialización de recursos naturales y en la garantía de derechos para los pueblos del Sur Global. Exigencia de Transformación Sistémica y Democrática Fernando Tormos-Aponte, sociólogo político, investigador y miembro de la Just Transition Alliance (Alianza para la Transición Justa), en Estados Unidos, articuló la necesidad de un cambio que vaya más allá de las soluciones de mercado. Su discurso apuntó directamente a la raíz estructural de las crisis: “Estamos exigiendo ir contra el sistema capitalista, racista y patriarcal que consistentemente prioriza la ganancia y la acumulación en detrimento de la vida y la naturaleza. Vemos el impacto de este sistema en la privatización de todos los servicios sociales, donde aquello que no genera ganancia no merece atención. Proponemos, por lo tanto, un sistema diferente que no ponga la ganancia antes de la vida. Y para ello tenemos que tener una transformación sistémica. Sabemos que esta transformación es un proceso que lleva a otras personas afectadas por estas transiciones. Y esta es una apuesta por la democracia.” La perspectiva de la clase trabajadora brasileña fue presentada por Rosalina Amorim, Secretaria Nacional de Medio Ambiente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), quien destacó la urgencia de democratizar la energía. Rosalina criticó vehementemente la forma en que se ha implementado la transición energética, sin garantizar el acceso de las comunidades más distantes y penalizando a la clase trabajadora. Reforzó que es necesario estar en la primera línea de la discusión para garantizar que la energía no se convierta en otro factor de exclusión y que la clase trabajadora no sea la principal víctima de este proceso. El activista Farai Maguwu, Director Fundador del CNRG (Centre for Natural Resource Governance), en Zimbabue, se sumó a la discusión, aportando la perspectiva africana de la lucha contra la explotación y comercialización de recursos naturales y los abusos de derechos humanos ligados a este comercio. Su actuación, especialmente en la denuncia de crímenes relacionados con diamantes en Zimbabue, refuerza la necesidad de controlar el capital transnacional y garantizar la soberanía sobre los recursos naturales. El consenso en la Plenaria Eje 3 es que la Transición Justa y Popular debe ser un proceso guiado por la democracia, la justicia social y el abandono de un sistema que coloca la ganancia por encima de la vida. En Común: el Dolor Une las Luchas Globales en la Cumbre de los Pueblos La Plenaria del Eje 3 de la Cumbre de los Pueblos abrió espacio para un momento de fundamental importancia: el intercambio directo de los dolores e injusticias sentidos en diferentes partes del mundo. La fuerza de este momento reside en la constatación de que, aunque actúen en países y organizaciones distintas, los activistas son movidos por un impulso común: el enfrentamiento a las plagas generadas por el mismo sistema capitalista y explotador. Las narrativas convergieron en una única dirección, probando que la crisis es sistémica. Maria das Graças Lima Bento, afectada por el crimen de Samarco, VALE y BHP (la represa de Fundão en 2015) en Mariana, trajo el drama vivido en Barra Longa, Minas Gerais. Al describir la devastación del lodo que comprometió los terrenos de siembra y los ingresos familiares, ella resaltó que la lucha por los derechos conquistados — como el Programa de Transferencia de Renta (PTR) — ya dura diez años, y que su participación es en solidaridad con todos los afectados, ya sea por represas u otras formas de explotación. Esta lucha contra la negación de derechos encuentra eco en las críticas directas a las estructuras de poder. Moira, activista Mapuche de la Patagonia, hizo un gran llamado por el cambio de paradigma político, defendiendo que la tierra sea reconocida como sujeto histórico y social en las discusiones democráticas, y no solo las personas. Criticó duramente los actuales “modelos de países que niegan el derecho de los pueblos indígenas y, sobre todo, que niegan la tierra”, clasificando a las naciones sudamericanas como “repúblicas coloniales”. La responsabilidad global por esta estructura fue destacada por Tyrone Scott, de la organización británica War on Want. Scott definió la Cumbre como un proceso colectivo de imaginación y organización de los movimientos de América Latina, África, Asia y Europa que se niegan a ver la idea de transición ser “capturada” por el status quo. Scott llamó la atención sobre la responsabilidad histórica y continua del Norte Global sobre el caos climático y la muerte ecológica, defendiendo que no puede haber transición justa en el Sur sin que las naciones y corporaciones ricas se contabilicen por haber causado la crisis. En esencia, los discursos, unidos por la misma motivación, se hacen eco de la crítica hecha por Rosalina Amorim (CUT Brasil) en otro momento de la plenaria: el rechazo a cualquier transformación energética que se implemente sin garantizar el acceso a las comunidades más distantes o que penalice a la clase trabajadora, reforzando la urgencia de la democratización de la energía y los recursos. El clamor colectivo es claro: el dolor de la explotación capitalista es el motor para la construcción de un frente unificado por un futuro justo. Cierre Con la conclusión de las contribuciones, el Eje de la Transición Justa, Inclusiva y Popular se cierra, celebrando la Unidad y la Esperanza que marcan los espacios de la Cumbre de los Pueblos. El documento de síntesis, enriquecido por los aportes de casi 30 activistas, seguirá ahora hacia la Declaración Final, y todos los participantes son invitados a dirigirse a la Carpa Solidaridad, donde se encontrarán con los demás ejes en un paso crucial para la consolidación de un frente unificado de lucha. Fotos: Samara Silva/Ag.EficazPress
Mujeres que mueven territorios: el feminismo popular como fuerza de resistencia en la Cumbre de los Pueblos en la COP30

Belém (PA) 13/11/25 — En la Cumbre de los Pueblos, el debate sobre feminismo popular y la resistencia de las mujeres en los territorios reafirma la fuerza política y transformadora de las mujeres que, desde hace décadas, sustentan las luchas por la justicia social, climática y ambiental. Son ellas —indígenas, negras, quilombolas, ribereñas, pescadoras, campesinas y urbanas— quienes, desde diferentes rincones del país y del mundo, traen sus voces y experiencias al centro de la discusión sobre el futuro del planeta. Hoy más que nunca se sabe que donde hay mujer, hay bosque en pie, hay alimento de calidad siendo plantado y comunidades resistiendo al avance de las corporaciones que son las responsables de la crisis climática. Según Eunice Guedes, articuladora de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), esta agenda nace de una construcción colectiva e histórica. “Esta lucha viene de lejos. Desde el Foro de Río de Janeiro, en 1992, cuando creamos el Planeta Fêmea (Planeta Femenino), seguimos reafirmando que los derechos de las mujeres y las niñas —en toda su diversidad— son fundamentales en la defensa de la vida y de los territorios”, afirma. Ella subraya que las crisis climáticas y ambientales afectan de manera desigual a las poblaciones, y tienen un impacto directo sobre las mujeres, niñas y personas trans en situación de vulnerabilidad. “Estas tragedias no son accidentales. Tienen causas estructurales y afectan principalmente a las mujeres del Sur global, que pierden sus hogares, sus afectos y muchas veces enfrentan violencia en los espacios de albergue y desplazamiento”, alerta. Ediene Kirixi, lideresa del pueblo Munduruku, condujo por el espacio de la Cumbre de los Pueblos la Marcha en Defensa del Territorio y Contra los Grandes Emprendimientos y el Crédito de Carbono, junto a caciques, guerreras y guerreros, denunciando las amenazas a los territorios y a los modos de vida tradicionales. En su discurso, destacó que el feminismo popular es también una forma de resistencia y de re-existencia. “Nuestros cuerpos y territorios son blancos de ataques, pero también son espacios de cuidado y de fuerza. Somos nosotras quienes sustentamos la vida en las comunidades, quienes cuidamos la tierra, el agua, la casa y los mayores. Hablar de justicia climática es hablar también de justicia de género, de raza y de territorio”, declaró. Entre los temas defendidos por el eje 6 se encuentran el derecho al territorio, el libre acceso a los babaçuais (palmerales de babasú) y el fortalecimiento de la agricultura y del extractivismo agroecológico y solidario, como caminos para garantizar autonomía, soberanía alimentaria y la conservación de la sociobiodiversidad. El debate reafirmó que no hay transición ecológica ni justicia climática sin las mujeres en la primera línea. Son ellas quienes, con sabiduría ancestral y fuerza colectiva, mueven territorios, construyen alternativas y señalan nuevos horizontes de convivencia entre pueblos y naturaleza. Foto:Carolynne Matos
