Salió en la prensa: Fuera de las negociaciones oficiales, la justicia de género gana fuerza en las calles de Belém.

La Cumbre de los Pueblos entrega una carta con 15 puntos al presidente de la COP30 y reafirma que la justicia climática pasa por la justicia feminista Autora: Flávia Santos Edición: Jane Fernandes y Mariana Rosetti Traducción: Leandro Manera Miranda / Verso Tradutores “Queremos un mundo con justicia feminista”, exige la Carta de los Pueblos, documento elaborado por la Cumbre de los Pueblos, que reunió a más de 23.000 personas acreditadas entre el 12 y el 16 de noviembre en la Universidad Federal de Pará (UFPA). El texto, que presenta 15 puntos que sintetizan las demandas de los movimientos populares de todo el mundo para enfrentar la crisis climática, fue entregado al embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30. La Carta es el resultado de una movilización iniciada aún en 2024, que reunió a movimientos sociales, pueblos indígenas, comunidades quilombolas, pescadores artesanales y organizaciones de la sociedad civil para presionar por una participación política efectiva en las discusiones climáticas. Si la justicia de género sigue al margen de las negociaciones oficiales de las conferencias del clima —como mostró AzMina en este reportaje—, en las calles de Belém la historia es otra. El documento final fue construido durante la conferencia a partir de seis ejes de convergencia que guiaron los debates y asambleas a lo largo de la semana. Uno de ellos estuvo dedicado específicamente al “feminismo popular y las resistencias de las mujeres en los territorios”, donde se discutió cómo la crisis climática impacta de manera diferenciada la vida de las mujeres y cómo ellas han sido protagonistas en las soluciones construidas. “Nuestros cuerpos y territorios son blanco de ataques, pero también son espacios de cuidado y de fuerza. Somos nosotras quienes sostenemos la vida en las comunidades, quienes cuidamos la tierra, el agua, el hogar y a los mayores. Hablar de justicia climática es hablar también de justicia de género, de raza y de territorio”, declaró Ediene Kirixi, lideresa del pueblo Munduruku, durante uno de los eventos de la Cumbre de los Pueblos. Los otros cinco ejes abordaron territorios vivos y soberanía alimentaria; reparación histórica y combate al racismo ambiental; transición justa e inclusiva; democracia e internacionalismo de los pueblos; y ciudades justas y periferias urbanas. Mujeres en la Carta La Carta de los Pueblos fue entregada al embajador de la COP el domingo (17). En su introducción, el texto aborda la realidad de las mujeres y afirma que “las comunidades periféricas son las más afectadas por los eventos climáticos extremos y por el racismo ambiental” y enfrentan “la ausencia de acciones de justicia y reparación, en especial para las mujeres, jóvenes, personas empobrecidas y no blancas”. Racismo ambiental es el término que describe cómo las poblaciones negras, indígenas y empobrecidas están desproporcionadamente expuestas a riesgos ambientales: viven más cerca de vertederos, zonas de deslizamientos de tierra, áreas inundables y territorios contaminados. Los datos muestran que estas comunidades son las que más pierden sus hogares, sus medios de subsistencia y, muchas veces, sus vidas cuando ocurre un desastre climático. En este contexto, las mujeres cargan con el peso adicional de garantizar la supervivencia de sus familias en medio del caos. Según el Censo Demográfico de 2022, la población que vive en favelas y comunidades urbanas en Brasil es 51,7 % femenina. Entre los 15 puntos de reivindicación, el noveno está dedicado íntegramente al trabajo de cuidados, desempeñado mayoritariamente por mujeres. “Los trabajos de reproducción de la vida deben ser visibilizados, valorados, comprendidos como lo que son —trabajo— y compartidos por el conjunto de la sociedad y por el Estado”. Además, la Carta refuerza que las mujeres no deben ser responsabilizadas individualmente por las tareas de cuidado. No es casualidad que, entre las personas que declaran realizar trabajo doméstico y/o de cuidados remunerados, el 93,9 % sean mujeres y solo el 6,1 % sean hombres, según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea). El bloque concluye afirmando: “queremos un mundo con justicia feminista, autonomía y participación de las mujeres”. A lo largo de todo el documento, la palabra “mujeres” aparece cinco veces. Además de los puntos ya mencionados, surge en la lista de grupos que participaron en la construcción de la Cumbre, en la denuncia del genocidio en Palestina —que afecta mayoritariamente a niñas, mujeres y personas mayores— y nuevamente en el punto sobre autonomía y participación femenina. Agendas que se cruzan con las de género La Carta aborda cuestiones que se cruzan con los debates de género, incluso cuando no las nombra explícitamente. “No hay vida sin naturaleza. No hay vida sin la ética y el trabajo de cuidados. Por eso, el feminismo es parte central de nuestro proyecto político”, afirma el documento. La soberanía alimentaria, por ejemplo, es uno de los principales temas del documento y está profundamente vinculada a la vida de las mujeres. El concepto parte de la premisa de que no basta con tener alimentos suficientes, sino que es necesario tener control sobre cómo esos alimentos se producen, se distribuyen y se consumen. Son las mujeres campesinas, indígenas y quilombolas quienes resguardan las semillas criollas, mantienen los conocimientos tradicionales sobre siembra y cosecha y garantizan la alimentación de sus comunidades. Cuando la carta reivindica “reforma agraria popular y fomento a la agroecología para garantizar la soberanía alimentaria”, está hablando directamente del trabajo de estas mujeres. La transición justa es otro concepto que aparece con fuerza en el documento. La propuesta no es simplemente reemplazar los combustibles fósiles por fuentes renovables manteniendo la misma lógica de explotación. Una transición energética justa exige que las y los trabajadores, así como las comunidades afectadas, sean protagonistas del proceso y tengan garantizados sus derechos. Movilización en las calles La agenda de género también estuvo presente en las calles de Belém, ciudad sede de la COP30. El sábado (15), la Marcha Global por la Justicia Climática reunió a miles de personas. La manifestación congregó a pueblos indígenas, quilombolas, pescadores artesanales, estudiantes, sindicalistas y activistas de más de 60 países. Kirtana Chandrasekaran, directora ejecutiva de Friends of the
Salió en la prensa: La Cumbre de los Pueblos, evento paralelo a la COP 30, finaliza en Belém.

Noticia emitida por TV Globo Río de Janeiro (Globo – RJ), el 17/11/2025.
Publicado en la prensa: COP 30 – La Cumbre de los Pueblos concluye en Belém.

Organizaciones de la sociedad civil difundieron una carta con demandas que serán presentadas durante la semana final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Por Fantástico16/11/2025 – 21:05 La Cumbre de los Pueblos, un evento paralelo a la COP 30, concluyó el domingo (16) en Belém. Organizaciones de la sociedad civil difundieron una carta con demandas que serán presentadas durante la semana final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Consulta el reportaje de Fantástico a través del enlace AQUÍ.
Salió en la prensa: Movimientos sociales y COP 30: Alianzas transnacionales contra la ofensiva extractiva global.

El Informante Hay movimiento en Belem. Por un lado, en la cumbre oficial, que se inauguró ayer (10N, ndr.) y donde durante dos semanas las delegaciones de los países discutirán si es posible avanzar en términos de mitigación, financiamiento y mecanismos para una transición justa. Por otro lado, en diversos foros y espacios de encuentro donde organizaciones y grupos sociales de todo el mundo, especialmente de América Latina, intentan estos días revitalizar las alianzas internacionalistas para contrarrestar la ofensiva extractiva global. Desde el principio, en realidad, no se puede esperar mucho. Durante demasiado tiempo, las COP se han convertido en un ritual por el que desfilan los principales líderes mundiales –en esta ocasión, ni siquiera los de los países con mayores emisiones: China, Estados Unidos, India, Rusia– para emitir solemnes declaraciones de intenciones y promover nuevos mecanismos que, cuando cae el telón de las cumbres, no tienen una traducción efectiva en cronogramas y presupuestos. «No queremos que sea un mercado de productos ideológicos, queremos algo muy serio y que se apliquen decisiones», afirmó. el presidente de brasilreconocer las ineficiencias de algunos de los vértices que se mueven entre el lavado verde y el negocio como siempre. En el segundo, sin embargo, es posible encontrar renovadas esperanzas. En paralelo a la COP 30 -también podríamos decir que a diferencia de la cumbre oficial- una multitud de organizaciones y movimientos indígenas, ambientalistas, sindicales, feministas y anticapitalistas se reunieron en Belém para repensar estrategias y reactivar organismos internacionales para mejorar los procesos de lucha y resistencia. Siguiendo la experiencia del Foro Social Mundial y los esfuerzos por superar las contradicciones de los gobiernos progresistas, el objetivo es promover procesos de autoorganización comunitaria que renueven el tejido social y miren más allá de las constantes demandas del Estado. Cumbres populares Las cumbres populares se celebran desde hace treinta años en el marco de las cumbres climáticas promovidas por las Naciones Unidas. Este año, luego de tres ediciones de la COP celebradas en países caracterizados por la criminalización del derecho a la protesta y la persecución de activistas y organizaciones críticas con los gobiernos, se ha recuperado el interés de los grupos sociales en este foro. En la Cúpula dos Povos, en Belém, habrá representantes de más de 1.200 organizaciones de todo el mundo, que se agruparán en torno a un objetivo: «Fortalecer la movilización popular y converger en agendas únicas: socioecológicas, antipatriarcales, anticapitalistas, antirraciales y coloniales, basadas en los derechos humanos, y manifiesto. La cumbre nacional comenzará mañana 12 de noviembre, un marcha del río de más de 200 barcos en los que irán unas 5.000 personas. Con esta caravana náutica, los movimientos participantes en esta cumbre alternativa «se unieron para hacer resonar por las aguas un grito de condena contra las decisiones de la ZP que perpetúan este modelo de explotación territorial». Como dijo uno de los portavoces de la iniciativa, «las aguas del Amazonas traen voces que el mundo necesita escuchar: las que defienden la vida, los territorios y el clima». Decenas de charlas, talleres y asambleas que se desarrollarán durante cuatro días en el marco de la Cumbre de los Pueblos culminarán el sábado 15 de noviembre con grandes manifestaciones, a las que seguirán acciones descentralizadas en muchos otros países. El domingo 16 se presentarán las demandas de la Cumbre Nacional en el pleno de la Comunidad de Práctica. En este evento, el más grande de todos los que reunirá a activistas y organizaciones sociales en torno a la COP 30, uno de los temas que sin duda será objeto de discusión es las relaciones del movimiento con los gobiernos progresistas. Hace tres semanas, sin más, la empresa estatal Petrobras recibió la aprobación del gobierno Lula para explotar petróleo en aguas profundas a unos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas. En una ciudad decorada para la ocasión con miles de coloridos carteles publicitarios que enfatizan la importancia del cuidado de la Amazonia, la distancia entre la habitual retórica del capitalismo verde y la siempre postergada urgencia de transformar la matriz de exportaciones primarias volverá a ser evidente. Pero este foro no es de ninguna manera el único que se lleva a cabo en Belém al margen de las iniciativas patrocinadas por el gobierno brasileño. Del 8 al 11 de noviembre, el II Encuentros Ecosocialistas de América Latina y el Caribeen el que doscientos activistas de diferentes países se reunieron para, a partir de la experiencia de la lucha contra el robo territorial, pensar en estrategias para fortalecer un frente común internacionalista que pueda enfrentar la crisis socioecológica. Asimismo, del 7 al 12 de noviembre, IV Encuentro Internacional de afectados por represasresultado de un proceso de coordinación internacional de la lucha de la comunidad contra las grandes centrales y centrales eléctricas que lleva tres décadas en marcha. Pueblo contra el extractivismo En un planeta sumido en emergencias climáticas y desigualdad extrema creada por el Capitaloceno (y las políticas que pintan de verde al capitalismo), voces de resistencia diversa contra el modelo extractivista se han unido a una coalición. Pueblos contra el extractivismo. Este espacio fue fundado en Belem el 9 de noviembre para unir y articular movimientos, comunidades y organizaciones que enfrentan el despojo y apuestan por una transformación profunda de un sistema que amenaza vidas y territorios. En esta red internacional se integran experiencias principalmente de América Latina y Europa, aunque con la determinación de ampliar su presencia en el continente africano. La coalición está integrada por movimientos locales, pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos, así como diversas organizaciones sociales de masas. Todos luchan, desde diferentes frentes, contra el mismo enemigo: el modelo extractivista que mantiene la sobreexplotación continua de los bienes comunes y la ampliación de las fronteras de producción hacia territorios considerados «improductivos». No se limita a la minería o al petróleo; También incluye monocultivos, agronegocios, biocombustibles y megaproyectos energéticos que consolidan el modelo dependiente y generan la reprimarización de las economías periféricas. Para esta red, el extractivismo no es sólo una práctica económica, sino también una
Salió en la prensa: Sociedad Civil: Presidente de la COP30 se Compromete a Asistir a la Cúpula de los Pueblos y Presentar la Declaración de los Movimientos en la Conferencia

Movimientos populares articulan propuestas y exigen participación efectiva en la conferencia climática12 de agosto de 2025 – 18:00, São Paulo (SP)Por Redacción En julio, el acto “Mutirão dos Povos” frente al Centro de Convenciones de Belém, exigió la participación popular en la COP30 – João Paulo Guimarães El presidente de la 30ª Conferencia Climática de la ONU (COP30), embajador André Corrêa do Lago, confirmó que asistirá a la Cúpula de los Pueblos el 16 de noviembre, día de cierre del encuentro que reunirá a miles de representantes de movimientos, redes y organizaciones populares en Belém. El compromiso incluye la lectura de la Declaración de los Pueblos en la plenaria oficial, documento que consolidará directrices y acciones consideradas esenciales por los movimientos para enfrentar la crisis climática. La confirmación se dio durante una reunión el lunes 11 de agosto entre la Comisión Política de la Cúpula y representantes de la COP30. La reunión contó con la presencia de Lago, de la directora ejecutiva de la conferencia, Ana Toni, y de líderes de organizaciones nacionales e internacionales como Via Campesina, la Federación de Organizaciones de Asistencia Social y Educativa (Fase), la Red Eclesial Pan-Amazónica (Repam), el Comité Brasileño de Defensores de Derechos Humanos, la Global Campaign to Demand Climate Justice, Friends of the Earth International y el Movimiento de Afectados por Represas (MAB). Presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, y la directora ejecutiva, Ana Toni, durante la reunión con la Comisión Política de la Cúpula de los Pueblos (Foto: Cúpula de los Pueblos/Divulgación) El presidente Corrêa do Lago reconoció a la Cúpula como un espacio legítimo de articulación de movimientos populares y defendió que las propuestas discutidas se incorporen a la agenda oficial. Sugirió ampliar la integración con la agenda de acción y los canales de diálogo de la conferencia para incluir los debates y experiencias acumulados en el evento paralelo. Además de la entrega de la declaración, las organizaciones presentaron demandas relacionadas con la participación efectiva de sus líderes en los espacios oficiales, incluyendo la distribución de credenciales para entidades de base. También solicitaron garantías para la libre manifestación durante la conferencia, especialmente en actos de solidaridad con el pueblo palestino, que en ediciones anteriores enfrentaron restricciones. La Declaración de los Pueblos se construirá a partir de seis ejes temáticos, incluyendo transición justa, combate al racismo ambiental, defensa de ciudades y periferias vivas, soberanía alimentaria y popular, así como feminismo popular y resistencia de las mujeres en los territorios. La Cúpula de los Pueblos se realizará del 12 al 16 de noviembre en el campus de la Universidad Federal de Pará, en paralelo a la COP30, programada del 10 al 21 de noviembre. Editado por: Thalita Pires REPRODUCCIÓN DEL PERIÓDICO BRASIL DE FATO. Haga clic AQUÍ
Salió en la prensa: COP30 – La Cumbre de los Pueblos lucha por la justicia climática

Movimientos sociales y comunidades tradicionales organizan un espacio paralelo a la Conferencia Mundial del Clima en la Amazonía Jesuan Xavier11 de junio de 2025 Con los ojos del mundo puestos en Belém (PA), sede de la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Conferencia de las Partes), la COP30, que se llevará a cabo en noviembre de 2025, movimientos sociales, pueblos indígenas, quilombolas, ribereños, campesinos y poblaciones urbanas periféricas se organizan para romper la barrera de las negociaciones oficiales y tener un mayor protagonismo en el principal encuentro internacional sobre la crisis climática global. Desde 2023, los líderes de los llamados “excluidos” se reúnen periódicamente y organizan un espacio que funcionará en el mismo lugar y de manera paralela a la COP30, también entre los días 12 y 16 de noviembre: la “Cumbre de los Pueblos por la Justicia Climática”. Se espera que alrededor de 20 mil personas participen en este espacio, que contará con una programación política, cultural y espiritual. El punto culminante será el día 15, con una gran movilización internacional prevista para amplificar las voces de los territorios. En febrero de 2025, líderes sociales y ambientales de 16 países, como Francia, Filipinas, Kenia, Sudáfrica, Togo y Ecuador, se reunieron en Río de Janeiro en una serie de encuentros preparatorios con el objetivo de avanzar en la construcción de una agenda que refleje las realidades del campo, de los bosques y de las periferias del planeta. A Radis, Araê Cupim, integrante del Movimiento por la Soberanía Popular en la Minería (MAM) y miembro de la comisión política de la Cumbre, afirmó que el evento paralelo “es un espacio de resistencia, pero también de propuestas. Una respuesta a la exclusión sistemática de las poblaciones más afectadas por el cambio climático”. Reconoce la importancia de la COP, pero no escatima críticas a su estructura y modelo. “La COP no está hecha por nosotros, ni para nosotros. Las negociaciones se preocupan más por viabilizar el mercado de carbono que por escuchar a los verdaderos afectados por la crisis climática”, afirma. Marcha durante el Campamento Tierra Libre (ATL) en Brasilia (10 de abril) en defensa de la participación de los pueblos indígenas en la COP30 — Foto: Juliana Duarte Injusticias climáticas En agosto de 2024, alrededor de 600 organizaciones firmaron y difundieron la Carta Política de la Cumbre de los Pueblos. “Las soluciones reales son urgentes y la sociedad civil de todo el mundo debe ser protagonista en todos los espacios de debate de esta agenda. La COP30 debe representar un punto de inflexión y abordar las acciones necesarias para enfrentar la crisis climática”, exige el documento. No es la primera vez que los organizadores de la COP enfrentan un espacio paralelo de resistencia y demandas. Hubo iniciativas similares en la Rio+20 (2012). La Cumbre de los Pueblos se ha consolidado como un espacio alternativo de crítica y propuestas, presente en casi todas las ediciones de las Conferencias Mundiales del Clima. En noviembre, los representantes de los movimientos sociales y de las poblaciones tradicionales debatirán una propuesta que enfrente los problemas climáticos con justicia, centrada en la realidad de los territorios, la soberanía popular y el buen vivir. Tras numerosos debates, reuniones y plenarias durante los últimos dos años, se definieron cuatro ejes de trabajo: agua, territorio y soberanía de los pueblos; justicia climática; transición justa, popular e inclusiva; juventudes, niñas, niños, adolescentes, mujeres y diversidades LGBTQIAPN+ en el centro de las decisiones. Actualmente, la Cumbre de los Pueblos busca presionar y convencer al gobierno brasileño de liderar la propuesta de metas más ambiciosas para la reducción de la temperatura global. Desde su lanzamiento a fines de 2024, la Carta Política fue entregada al presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, a la Secretaría Nacional Operativa de la COP30 (Secop) y a representantes del Ejecutivo y parlamentarios (diputados y senadores). Las propuestas incluyen reformas agraria y urbana, incentivos a la economía solidaria y protección de las poblaciones tradicionales, además de la lucha contra el racismo ambiental y estructural. “El clima extremo, las sequías, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y las falsas soluciones climáticas sirven como instrumentos para profundizar la desigualdad y las injusticias ambientales y climáticas, principalmente en los territorios, afectando cruelmente a quienes menos contribuyeron a la crisis climática, ecológica y civilizatoria”, señala el documento. Vivir sin destruir La Cumbre también defiende una política de deforestación cero y una mayor responsabilidad de las grandes corporaciones. Araê manifiesta preocupación respecto al actual debate sobre la “transición energética justa”. Para él, este término solo encubre la continuidad de la lógica extractivista. “No creemos en esta transición planteada. No cambia la forma de explotar la naturaleza, solo la intensifica. Lo que está en juego es justificar la acumulación y expansión del capitalismo con nuevos recursos minerales”, destaca. Otro integrante de la organización de la Cumbre, Eduardo Soares, secretario de Articulación de la Red Eclesial Pan-Amazónica (Repam), señala a Radis que representantes de comunidades religiosas también participarán activamente del evento. Forma parte del Tapiri Interreligioso, que reúne iglesias, organizaciones ecuménicas, pueblos de terreiros, espiritualidades indígenas y diversas expresiones de tradiciones de fe presentes en Brasil. “Es una articulación ecuménica que también estará presente en la Cumbre de los Pueblos. Discutiremos el fundamentalismo religioso y la defensa de la libertad de expresión y de culto.” Eduardo considera que será una oportunidad única para mostrar al mundo que es posible vivir sin destruir. “Nuestra espiritualidad, nuestro modo de vida, nuestra relación con el bosque, con el río, con otros seres vivos, todo forma parte de una ecología integral. No se trata solo de reducir carbono, sino de cambiar la lógica que destruye”, afirma. Para él, la Cumbre de los Pueblos es la expresión de la resistencia de los territorios frente a las falsas soluciones del mercado. “Es un espacio donde la vida real, que late en las comunidades, toma voz y propone caminos”, señala. Participación real de los territorios Eduardo resalta la importancia de este espacio, autónomo de la sociedad
Salió en la prensa: Pueblos tradicionales de Brasil y del extranjero exigen protagonismo en la COP30 y en la lucha contra el cambio climático

ENCUENTRO EN BELÉMPueblos tradicionales de Brasil y del extranjero exigen protagonismo en la COP30 y en la lucha contra el cambio climático Más de 70 organizaciones se reúnen en Belém para reafirmar el protagonismo de los pueblos amazónicos31 de mayo de 2025, 15:03Actualizado el 24 de junio de 2025, 14:11Belém (Pará)Mariana Castro Más de 70 organizaciones se reúnen en Belém para reafirmar el protagonismo de los pueblos amazónicos – Foto: Caetano Scannavino El viernes (30 de mayo), representantes de más de 70 movimientos populares, organizaciones y pueblos tradicionales de 13 países se reunieron en un acto político realizado en Belém, donde se anunció oficialmente que la Universidad Federal de Pará (UFPA) será el escenario central de las discusiones de la Cumbre de los Pueblos durante la COP30. El evento refuerza la exigencia de que los pueblos amazónicos sean los verdaderos protagonistas de la lucha climática, a partir de la escucha, el diálogo y la propuesta de políticas públicas que consideren los conocimientos y experiencias tradicionales. Bajo el lema “De la Amazonía al Mundo: ¡Justicia Climática Ya!”, los pueblos de América Latina, África, Asia y Europa proclaman: no hay solución para la crisis climática que no parta de los pueblos originarios y tradicionales ni los involucre plenamente. Representando a los pueblos indígenas de Brasil, Auricélia Arapiun, líder indígena del Bajo Tapajós (PA) y miembro de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), participó en el acto. “La respuesta somos nosotros, que desde hace mucho tiempo decimos que tenemos la solución. Si ellos tuvieran la solución, no estaríamos rumbo al fin del mundo, como estamos hoy. Muy por el contrario, en cada COP la situación solo empeora porque no estamos dentro, no somos escuchados y no lo seremos”, destacó Auricélia. Durante su intervención, Auricélia señaló fuertemente actos de retroceso por parte del Congreso Nacional, como la aprobación del Proyecto de Ley 2159/2021, conocido popularmente como el “PL de la Devastación”, que establece un nuevo marco para la licencia ambiental en Brasil en detrimento de los derechos de los pueblos tradicionales. “¿Qué COP30 queremos para Brasil si el Congreso Nacional está atacando nuestros territorios, está atacando el medio ambiente, si existe el PL de la devastación, de la destrucción de nuestros territorios? ¿Han aprobado el PL de retroceso sobre la demarcación de tierras indígenas? No es posible que estemos caminando hacia este punto, mientras Brasil y el gobierno de Pará se presentan como líderes en la lucha contra la crisis climática”, denunció Auricélia. El lanzamiento del territorio de la Cumbre de los Pueblos marca el espacio público de la UFPA para reafirmar las prácticas ancestrales, comunitarias y populares como caminos concretos y viables para enfrentar la crisis climática con justicia social. “Esta Cumbre tiene un papel fundamental: popularizar, involucrar al pueblo, colocar al pueblo en el centro de los debates, apropiándose del debate climático y proponiendo, a partir de su práctica concreta y real, la transformación de este mundo que pertenece a todos. Y estamos diciendo que es necesaria la participación popular para que la COP, la Cumbre y el gobierno brasileño demuestren, de hecho, un compromiso con el cambio”, explicó Pablo Neri, de la dirección nacional del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST). La Cumbre de los Pueblos va más allá de la COP30 El acto forma parte de una agenda de cuatro días que consolida estrategias colectivas para el evento principal en noviembre, cuando la Cumbre espera reunir alrededor de 15.000 personas en Belém para una programación extensa que prevé la participación de más de 700 organizaciones y redes sociales. Sin embargo, las organizaciones enfatizan que la COP30 no cierra la construcción colectiva de la Cumbre de los Pueblos, que va más allá de calendarios preestablecidos y busca ser un espacio que garantice el diálogo permanente e internacionalista en defensa de la Amazonía, de sus pueblos y territorios. Integrando la comitiva internacionalista del encuentro, Sophie Ogutu, de Nairobi, Kenia, y miembro del Comité Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres, resaltó la importancia de este espacio dedicado a los pueblos. “Las soluciones para el mundo nunca vendrán con un trazo de pluma. Estamos aquí, y tenemos las soluciones. Estoy muy agradecida de estar en la Universidad de Pará, en este espacio que nos dieron. Y miren, en Kenia, todos dicen que de todas las COP, quisieran estar en esta de Brasil, porque aquí tenemos voz, aquí ustedes abren espacio para todos”, aseguró Sophie. Con firmeza, Denisse Chavez resalta el protagonismo femenino en las luchas por la justicia climática. Foto: Thaigon Arapiun Desde Perú, la activista y feminista Denisse Chavez, del grupo Mujeres y Cambio Climático (GIMCC), reafirma que la lucha por justicia climática se integra a la lucha por justicia en todas sus dimensiones. “Continuamos esta lucha y seguiremos adelante para dejar un mundo mejor a nuestras hijas y nietas. Y solo lo lograremos exigiendo justicia climática, justicia de género y justicia ambiental para todos los hombres, mujeres y diversidades”, enfatizó. Cumbre de los Pueblos Desde 1992, la Cumbre de los Pueblos ha sido un grito de resistencia y justicia mediante un espacio autónomo donde las comunidades más afectadas por la crisis climática—como pueblos indígenas, quilombolas, comunidades tradicionales y habitantes de periferias urbanas—unimos fuerzas para amplificar nuestras voces y demandas. En noviembre de 2025, Brasil recibirá la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30). En este contexto, más de 700 organizaciones, redes y colectivos se unieron para construir un amplio proceso de movilización para que la COP en Brasil sea un punto de inflexión en las discusiones sobre la crisis climática. Editado por: Rodrigo Durão Coelho Reproducción del Brasil de Fato
Publicado en la prensa: Belém acoge acto público y reunión internacional de la Cumbre de los Pueblos rumbo a la COP30.

Más de 60 organizaciones de Brasil y del mundo estarán en la ciudad sede de la COP30 para trazar estrategias de resistencia global y exigir justicia climática Por Casa NINJA Amazônia Del 30 de mayo al 2 de junio, Belém do Pará, en la Amazonía brasileña, será el centro de una articulación global por la justicia climática. La ciudad acoge por primera vez el encuentro presencial de la Comisión Política de la Cumbre de los Pueblos rumbo a la COP30, reuniendo a más de 60 organizaciones, redes y movimientos sociales de Brasil, América Latina, África, Asia y Europa. La agenda comienza con un acto político el 30 de mayo, a las 16 h, en la Universidad Federal de Pará (UFPA), bajo el lema “De la Amazonía para el Mundo. ¡Justicia Climática Ya!”. Con la consigna “Todos los ríos conducen a Belém. Es hora de escuchar las voces de los territorios. No hay futuro sin nosotras y nosotros”, el acto será un llamado internacional a la acción y a la denuncia contra el racismo ambiental, las falsas soluciones y el colapso climático que avanza sobre los territorios y los cuerpos más vulnerabilizados. La movilización ocurre en un escenario crítico para el planeta. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2024 fue el año más cálido jamás registrado, con una temperatura media global de 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales. Este aumento representa un hito preocupante, ya que supera por primera vez el límite de 1,5 °C establecido como meta en el Acuerdo de París para evitar los peores impactos del cambio climático. Mientras tanto, las Conferencias de la ONU (COP) siguen sin garantizar financiamiento climático real para los países más impactados. La COP29, celebrada en Bakú, aprobó recursos muy por debajo de lo necesario y abrió espacio para préstamos que pueden endeudar aún más al Sur Global. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump firmó en enero de 2025 una orden ejecutiva para retirar al país del Acuerdo de París por segunda vez, reforzando el aislamiento de EE. UU. en las iniciativas globales contra el cambio climático. En Brasil, la tragedia climática en Rio Grande do Sul, con más de 160 muertes por inundaciones en 2024, evidencia la ausencia de políticas públicas efectivas de adaptación. Además, el reciente avance del Proyecto de Ley 364/19 en el Congreso brasileño amenaza a los pueblos indígenas, flexibiliza los procesos de licenciamiento ambiental y abre aún más espacio para el agronegocio y la minería ilegal. En América Latina, África y Asia, crece el número de proyectos que, bajo el discurso de la “transición verde”, expulsan a comunidades tradicionales de sus territorios en nombre de la compensación de carbono y de una bioeconomía orientada al mercado. También aumenta la violencia contra defensoras y defensores ambientales. En 2023, 177 activistas ambientales fueron asesinados en el mundo, 88 de ellos en América Latina, según Global Witness. Denuncias desde las periferias dejarán al descubierto las contradicciones de la COP30 El acto político en la UFPA se plantea no solo como un momento simbólico, sino como un espacio concreto de denuncia de las falsas soluciones presentadas en los foros oficiales de la COP30. Liderazgos de diversos territorios estarán presentes para mostrar que las respuestas reales a la crisis climática ya se están construyendo en las periferias urbanas, en las comunidades tradicionales y en los quilombos, y que ignorar estas soluciones significa perpetuar los problemas. De este modo, la Cumbre se afirma como un contrapunto popular y legítimo a la narrativa institucional que privilegia grandes obras y los intereses económicos en detrimento de la vida en los territorios. Entre los casos que serán denunciados se encuentran los de la comunidad de Vila da Barca y del territorio quilombola de Abacatal, que ilustran con claridad lo que los movimientos sociales y ambientales han denominado racismo ambiental. Decisiones tomadas sin consulta trasladan los impactos negativos a poblaciones negras, periféricas y vulnerabilizadas, mientras se promueve una imagen “verde” dirigida al exterior. Vila da Barca. Racismo ambiental en nombre de la revitalización En Vila da Barca, una de las mayores comunidades de palafitos de la Amazonía, sus habitantes conviven con los impactos directos de las obras de la Nova Doca, uno de los proyectos de infraestructura urbana vinculados a la preparación de Belém para acoger la COP30. Escombros y aguas residuales provenientes de barrios acomodados están siendo vertidos cerca de la comunidad, sin diálogo ni ningún proceso de consulta. Lo que se presenta como revitalización ha significado en la práctica degradación ambiental, desalojos y violaciones de derechos. “Es racismo ambiental, sí, porque solo arrojan lo que no sirve en los lugares donde vivimos”, afirma Suane Barreirinhas, educadora popular y lideresa comunitaria. Esta realidad será presentada en el acto como un ejemplo del abismo entre el discurso de sostenibilidad promovido a nivel internacional y las acciones concretas implementadas en las ciudades amazónicas. Quilombo Abacatal. La carretera que amenaza un territorio quilombola También será denunciado el caso del quilombo Abacatal, ubicado en Ananindeua, que será directamente impactado por la construcción de la Avenida Liberdade, una carretera de 14 km planificada para “mejorar la movilidad urbana” en la región metropolitana de Belém. La vía atravesará áreas del territorio quilombola, afectando fuentes de agua, espacios de producción agrícola y lugares de valor histórico y espiritual para la comunidad. A pesar de la elaboración de un Estudio del Componente Quilombola, que señaló que el 100 por ciento de los habitantes se oponen a la obra, el gobierno del estado de Pará avanzó con el proyecto sin cumplir el Convenio 169 de la OIT, que exige consulta previa, libre e informada. La denuncia de esta violación de derechos será uno de los puntos centrales que llevarán las lideresas y líderes quilombolas a la Cumbre. Los territorios presentarán soluciones reales Las experiencias y denuncias compartidas durante el acto reforzarán el propósito de la Cumbre de desenmascarar las soluciones de mercado presentadas como sostenibles y de afirmar las prácticas ancestrales, comunitarias y populares como caminos concretos y viables para enfrentar la
Salió en la prensa: Futuro Posible | Acto por la justicia climática se realiza este martes (4) en el centro de Río de Janeiro.

La movilización es organizada por la Cumbre de los Pueblos rumbo a la COP30, que se realizará del 12 al 16 de noviembre en Belém, Pará. Este martes (4), movimientos sociales, artistas y representantes de organizaciones internacionales llevarán a cabo un acto simbólico para visibilizar las luchas por la justicia climática en Cinelândia, en el centro de Río de Janeiro, a partir de las 17 h. La actividad es organizada por la Cumbre de los Pueblos rumbo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre en la ciudad de Belém, Pará. “Nuestro acto es para amplificar nuestras demandas sobre el avance del cambio climático. Estamos sintiendo en carne propia las modificaciones del clima. Los proyectos desarrollistas avanzan con la explotación depredadora de nuestros bienes naturales, y esa explotación ha traído consecuencias desastrosas para nosotros, especialmente para los pueblos del Sur Global. La sequía en la Amazonía y las inundaciones en el sur de Brasil son ejemplos reales de la aceleración del cambio climático”, explica Izabely Miranda, de la dirección nacional del Movimiento por la Soberanía Popular en la Minería (MAM), una de las organizaciones responsables de la Cumbre, en declaraciones a Brasil de Fato. La movilización de la Cumbre de los Pueblos retoma la historia de Brasil como sede de grandes encuentros internacionales con procesos de organización protagonizados por la sociedad civil, como la Río 92 y la Río+20. Además del acto, la Cumbre de los Pueblos está realizando una serie de reuniones a lo largo de esta semana con representantes de países de África, Asia, América y Europa. Según los organizadores, el encuentro tiene como objetivo principal trazar una estrategia colectiva de movilización para fortalecer la incidencia global en las negociaciones climáticas, construir una hoja de ruta y un calendario durante los próximos 10 meses de acciones conjuntas para aumentar la incidencia sobre las metas y resultados de la Conferencia, e involucrar a poblaciones locales, pueblos indígenas, comunidades originarias y tradicionales, y personas afectadas por eventos climáticos extremos en este proceso. “Es urgente que las grandes multinacionales, responsables de diversos crímenes socioambientales, sean responsabilizadas. Si no se detienen, llegaremos al punto de no retorno. Es fundamental priorizar la agenda climática”, subraya Miranda. Servicio Acto por la Justicia Climática Dónde: Cinelândia, centro de Río de Janeiro Fecha: Martes 4 de febrero Hora: 17 h Editado por Jaqueline Deister Reproducido del sitio web de Brasil de Fato. Consulte el original AQUÍ.
Según la prensa: En el año de la COP-30, los movimientos fortalecen la construcción de la Cumbre de los Pueblos.

Brasil de Fato Informe de Mariana Castro Llegamos al año de la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que reunirá a los principales líderes mundiales en Brasil. A nivel mundial, más de 400 movimientos populares y organizaciones de la sociedad civil también están construyendo la Cumbre de los Pueblos. Este evento paralelo a la COP-30 debe denunciar los fracasos en la lucha contra la crisis climática y presentar agendas para las demandas populares. Haga clic AQUÍ
