Líderes Sociales y Participantes de la Cumbre de los Pueblos en la COP 30 Discuten el Futuro Climático y Unifican Luchas Globales

BELÉM (PA) – La discusión sobre el futuro climático y social ganó protagonismo en el Eje 3 de la Plenaria de la Cumbre de los Pueblos, con la participación de importantes líderes que defienden una transformación radical en los modelos económicos vigentes. El debate reunió perspectivas globales y de base, centradas en la deconstrucción del sistema de explotación y comercialización de recursos naturales y en la garantía de derechos para los pueblos del Sur Global. Exigencia de Transformación Sistémica y Democrática Fernando Tormos-Aponte, sociólogo político, investigador y miembro de la Just Transition Alliance (Alianza para la Transición Justa), en Estados Unidos, articuló la necesidad de un cambio que vaya más allá de las soluciones de mercado. Su discurso apuntó directamente a la raíz estructural de las crisis: “Estamos exigiendo ir contra el sistema capitalista, racista y patriarcal que consistentemente prioriza la ganancia y la acumulación en detrimento de la vida y la naturaleza. Vemos el impacto de este sistema en la privatización de todos los servicios sociales, donde aquello que no genera ganancia no merece atención. Proponemos, por lo tanto, un sistema diferente que no ponga la ganancia antes de la vida. Y para ello tenemos que tener una transformación sistémica. Sabemos que esta transformación es un proceso que lleva a otras personas afectadas por estas transiciones. Y esta es una apuesta por la democracia.” La perspectiva de la clase trabajadora brasileña fue presentada por Rosalina Amorim, Secretaria Nacional de Medio Ambiente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), quien destacó la urgencia de democratizar la energía. Rosalina criticó vehementemente la forma en que se ha implementado la transición energética, sin garantizar el acceso de las comunidades más distantes y penalizando a la clase trabajadora. Reforzó que es necesario estar en la primera línea de la discusión para garantizar que la energía no se convierta en otro factor de exclusión y que la clase trabajadora no sea la principal víctima de este proceso. El activista Farai Maguwu, Director Fundador del CNRG (Centre for Natural Resource Governance), en Zimbabue, se sumó a la discusión, aportando la perspectiva africana de la lucha contra la explotación y comercialización de recursos naturales y los abusos de derechos humanos ligados a este comercio. Su actuación, especialmente en la denuncia de crímenes relacionados con diamantes en Zimbabue, refuerza la necesidad de controlar el capital transnacional y garantizar la soberanía sobre los recursos naturales. El consenso en la Plenaria Eje 3 es que la Transición Justa y Popular debe ser un proceso guiado por la democracia, la justicia social y el abandono de un sistema que coloca la ganancia por encima de la vida. En Común: el Dolor Une las Luchas Globales en la Cumbre de los Pueblos La Plenaria del Eje 3 de la Cumbre de los Pueblos abrió espacio para un momento de fundamental importancia: el intercambio directo de los dolores e injusticias sentidos en diferentes partes del mundo. La fuerza de este momento reside en la constatación de que, aunque actúen en países y organizaciones distintas, los activistas son movidos por un impulso común: el enfrentamiento a las plagas generadas por el mismo sistema capitalista y explotador. Las narrativas convergieron en una única dirección, probando que la crisis es sistémica. Maria das Graças Lima Bento, afectada por el crimen de Samarco, VALE y BHP (la represa de Fundão en 2015) en Mariana, trajo el drama vivido en Barra Longa, Minas Gerais. Al describir la devastación del lodo que comprometió los terrenos de siembra y los ingresos familiares, ella resaltó que la lucha por los derechos conquistados — como el Programa de Transferencia de Renta (PTR) — ya dura diez años, y que su participación es en solidaridad con todos los afectados, ya sea por represas u otras formas de explotación. Esta lucha contra la negación de derechos encuentra eco en las críticas directas a las estructuras de poder. Moira, activista Mapuche de la Patagonia, hizo un gran llamado por el cambio de paradigma político, defendiendo que la tierra sea reconocida como sujeto histórico y social en las discusiones democráticas, y no solo las personas. Criticó duramente los actuales “modelos de países que niegan el derecho de los pueblos indígenas y, sobre todo, que niegan la tierra”, clasificando a las naciones sudamericanas como “repúblicas coloniales”. La responsabilidad global por esta estructura fue destacada por Tyrone Scott, de la organización británica War on Want. Scott definió la Cumbre como un proceso colectivo de imaginación y organización de los movimientos de América Latina, África, Asia y Europa que se niegan a ver la idea de transición ser “capturada” por el status quo. Scott llamó la atención sobre la responsabilidad histórica y continua del Norte Global sobre el caos climático y la muerte ecológica, defendiendo que no puede haber transición justa en el Sur sin que las naciones y corporaciones ricas se contabilicen por haber causado la crisis. En esencia, los discursos, unidos por la misma motivación, se hacen eco de la crítica hecha por Rosalina Amorim (CUT Brasil) en otro momento de la plenaria: el rechazo a cualquier transformación energética que se implemente sin garantizar el acceso a las comunidades más distantes o que penalice a la clase trabajadora, reforzando la urgencia de la democratización de la energía y los recursos. El clamor colectivo es claro: el dolor de la explotación capitalista es el motor para la construcción de un frente unificado por un futuro justo. Cierre Con la conclusión de las contribuciones, el Eje de la Transición Justa, Inclusiva y Popular se cierra, celebrando la Unidad y la Esperanza que marcan los espacios de la Cumbre de los Pueblos. El documento de síntesis, enriquecido por los aportes de casi 30 activistas, seguirá ahora hacia la Declaración Final, y todos los participantes son invitados a dirigirse a la Carpa Solidaridad, donde se encontrarán con los demás ejes en un paso crucial para la consolidación de un frente unificado de lucha. Fotos: Samara Silva/Ag.EficazPress

Seminario Internacional destaca caminos hacia una Transición Energética Justa, Popular y protagonizada por los Pueblos

14 de noviembre de 2025 – Belém, Pará – El seminario internacional “Transición Energética Justa y Popular para los Pueblos”, realizado durante la Cumbre de los Pueblos en la COP30, reunió a liderazgos comunitarios, trabajadores, organizaciones sociales y representantes de diversos países del Sur Global para debatir los caminos de una transición capaz de enfrentar las desigualdades, reducir los impactos ambientales y garantizar la soberanía energética de los territorios. El encuentro destacó que los modelos hoy dominantes—basados en la financiarización, los megaproyectos y la expansión de zonas de sacrificio—no responden a las necesidades de los pueblos y, por el contrario, profundizan injusticias históricas. Las intervenciones subrayaron que una transición justa solo es posible con participación social, descentralización, tecnologías apropiables y el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de las comunidades afectadas, representadas por el Movimiento de los Afectados por Represas (MAB) y el Movimiento de Afectados por Represas (MAR). Al abrir el debate, representantes de movimientos populares defendieron que la transición energética debe romper con las empresas fósiles y con el mercado financiero, responsables de la crisis climática y de décadas de explotación de los territorios. El llamado central fue por la democracia energética, con control comunitario, justicia social y políticas públicas que prioricen a quienes más sufren los impactos de la crisis climática. El encuentro también contó con una ronda de testimonios de víctimas de desastres ambientales, que aportaron la perspectiva concreta de territorios que viven las consecuencias de modelos depredadores. Un poema-performance enfatizó que la resistencia nace de la agresión vivida por los pueblos, reforzando que las personas afectadas deben ser reconocidas como protagonistas de la transformación energética. Gery, trabajador del sector petrolero en Estados Unidos, denunció que las transiciones conducidas por el mercado han dejado comunidades enteras al margen, con el cierre de refinerías, desempleo y abandono. “La transición, tal como se está llevando a cabo, crea más pobreza y más sufrimiento”, advirtió. Desde Venezuela, Eduardo Castilho, del Frente Ecosocialista por la Vida, criticó la lógica de los megaproyectos y defendió sistemas descentralizados e interconectados que fortalezcan la autonomía popular. Para él, toda matriz energética requiere algún nivel de extracción, y por ello es necesario colocar la vida en el centro del proceso de transición. Desde Pakistán, Hussam Jarwar denunció la presión de las instituciones financieras internacionales para sustituir el carbón por gas, GNL e hidroeléctricas sin consultar a las comunidades locales. Señaló que este modelo profundiza las deudas, encarece la energía y debilita a trabajadores, mujeres y jóvenes, reforzando la necesidad de articulación internacional contra transiciones impuestas. En representación de Mozambique, una lideresa comunitaria relató el avance del extractivismo en territorios anteriormente autosuficientes, denunciando la destrucción de los modos de vida y la creciente dependencia de la importación de alimentos. En su intervención, destacó el papel de las mujeres africanas como guardianas de la tierra y defendió la soberanía territorial y modelos sostenibles alineados con las realidades locales. Al cerrar las intervenciones, Beatriz Dias, joven amazónica del estado de Amapá, exigió la presencia efectiva de la juventud—especialmente periférica, negra, indígena y quilombola—en los debates de la COP30. Para ella, debatir el futuro y el clima sin garantizar el protagonismo juvenil es negar el propio derecho al futuro. El seminario reafirmó que una transición energética verdaderamente justa es popular, territorializada y construida a partir de las necesidades de los pueblos, con democracia, soluciones comunitarias y el enfrentamiento del modelo extractivista que alimenta la crisis climática. Fotos: Samara Silva / Ag. EficazPress

Mujeres que mueven territorios: el feminismo popular como fuerza de resistencia en la Cumbre de los Pueblos en la COP30

Belém (PA) 13/11/25 — En la Cumbre de los Pueblos, el debate sobre feminismo popular y la resistencia de las mujeres en los territorios reafirma la fuerza política y transformadora de las mujeres que, desde hace décadas, sustentan las luchas por la justicia social, climática y ambiental. Son ellas —indígenas, negras, quilombolas, ribereñas, pescadoras, campesinas y urbanas— quienes, desde diferentes rincones del país y del mundo, traen sus voces y experiencias al centro de la discusión sobre el futuro del planeta. Hoy más que nunca se sabe que donde hay mujer, hay bosque en pie, hay alimento de calidad siendo plantado y comunidades resistiendo al avance de las corporaciones que son las responsables de la crisis climática. Según Eunice Guedes, articuladora de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), esta agenda nace de una construcción colectiva e histórica. “Esta lucha viene de lejos. Desde el Foro de Río de Janeiro, en 1992, cuando creamos el Planeta Fêmea (Planeta Femenino), seguimos reafirmando que los derechos de las mujeres y las niñas —en toda su diversidad— son fundamentales en la defensa de la vida y de los territorios”, afirma. Ella subraya que las crisis climáticas y ambientales afectan de manera desigual a las poblaciones, y tienen un impacto directo sobre las mujeres, niñas y personas trans en situación de vulnerabilidad. “Estas tragedias no son accidentales. Tienen causas estructurales y afectan principalmente a las mujeres del Sur global, que pierden sus hogares, sus afectos y muchas veces enfrentan violencia en los espacios de albergue y desplazamiento”, alerta. Ediene Kirixi, lideresa del pueblo Munduruku, condujo por el espacio de la Cumbre de los Pueblos la Marcha en Defensa del Territorio y Contra los Grandes Emprendimientos y el Crédito de Carbono, junto a caciques, guerreras y guerreros, denunciando las amenazas a los territorios y a los modos de vida tradicionales. En su discurso, destacó que el feminismo popular es también una forma de resistencia y de re-existencia. “Nuestros cuerpos y territorios son blancos de ataques, pero también son espacios de cuidado y de fuerza. Somos nosotras quienes sustentamos la vida en las comunidades, quienes cuidamos la tierra, el agua, la casa y los mayores. Hablar de justicia climática es hablar también de justicia de género, de raza y de territorio”, declaró. Entre los temas defendidos por el eje 6 se encuentran el derecho al territorio, el libre acceso a los babaçuais (palmerales de babasú) y el fortalecimiento de la agricultura y del extractivismo agroecológico y solidario, como caminos para garantizar autonomía, soberanía alimentaria y la conservación de la sociobiodiversidad. El debate reafirmó que no hay transición ecológica ni justicia climática sin las mujeres en la primera línea. Son ellas quienes, con sabiduría ancestral y fuerza colectiva, mueven territorios, construyen alternativas y señalan nuevos horizontes de convivencia entre pueblos y naturaleza. Foto:Carolynne Matos

Cumbre de los Pueblos exige soluciones reales y alerta sobre el riesgo de injusticia climática en Belém

BELÉM/PA — Mientras el Palacio de las Naciones Unidas se prepara para recibir a los jefes de Estado y negociadores de la COP 30, los movimientos sociales y las comunidades de base de Brasil y del mundo se articulan de forma autónoma. La Cumbre de los Pueblos Rumbo a la COP 30 emerge en Belém como el clamor de quienes están en la primera línea de la crisis, confrontando la agenda oficial que, históricamente, privilegia el mercado y los intereses corporativos en detrimento de la vida y los territorios. El diagnóstico de la Cumbre es incisivo: la crisis climática es, sobre todo, una crisis de injusticia — racial, social, de género y colonial. Si la COP 30 fracasa en incorporar la agenda popular, será solo un escenario más para la legitimación de “falsas soluciones”. La alerta es clara: el enfoque en mecanismos de mercado, como la financiarización de la naturaleza, y la omisión en relación con la deuda ecológica de los países del Norte Global y de las corporaciones, condenarán la Amazonia y los biomas al agravamiento del racismo ambiental y a la impunidad corporativa. La lucha es contra el extractivismo insostenible y el fracaso en imponer una transición energética que sea, de hecho, justa y popular. La fuerza de la convergencia: seis ejes para el buen vivir con respeto a la vida y al medio ambiente Para revertir este panorama, la Cumbre de los Pueblos —que reúne a indígenas, quilombolas, juventudes, mujeres, y movimientos de trabajadores— organizó su resistencia y propuesta en seis pilares estratégicos. Estos ejes son la materialización de las soluciones que vienen de la base: Territorios y Maretórios Vivos: Por la demarcación de tierras, soberanía alimentaria y reconocimiento de la Naturaleza como sujeto de derechos. Reparación Histórica: Por el combate al Racismo Ambiental, a las falsas soluciones y la exigencia de que se pague la Deuda Ecológica. Transición Justa, Popular e Inclusiva: Por el fin de la era de los combustibles fósiles y por la construcción de una democracia energética, partiendo de los saberes populares. Contra las Opresiones: Por la lucha por la democracia, por el internacionalismo de los pueblos y contra la extrema derecha y los fundamentalismos. Ciudades Justas y Periferias Urbanas Vivas: Por el combate al racismo ambiental en las áreas urbanas y por la democratización del acceso al saneamiento y a la energía. Feminismo Popular: Por el protagonismo de las mujeres en los territorios y por la defensa intransigente de los derechos reproductivos y sexuales. Carta final: la herramienta popular de presión global El punto de convergencia de toda esta movilización y discusión será la elaboración de una Carta Final de la Cumbre de los Pueblos. Esta carta no será solo un documento protocolario. Está concebida como una herramienta popular de presión política internacional, que sintetizará el conjunto de denuncias, propuestas y exigencias de los movimientos sociales globales. El texto, forjado en la lucha y en las discusiones de los territorios, será un mandato popular para presionar a gobiernos, corporaciones y a la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) a trascender las frías negociaciones climáticas y a adoptar el camino de la Justicia Climática y del Buen Vivir. La mensaje es clara: las soluciones no vendrán de las salas cerradas de las COPs, sino del poder y la articulación de los pueblos . En la clausura de la Cumbre de los Pueblos, el día 16, la Carta de Declaración de los Pueblos, construida colectivamente por integrantes de más de 1100 entidades y movimientos de 62 países, será entregada al embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30. Se espera que el presidente Lula esté presente ese día. Foto:Zé Netto/AG.EficazPress

Durante la Barqueata, el Cacique Raoni pide que indígenas y no indígenas se unan en defensa de la Amazonía

Marcha sobre los ríos abre la Cumbre de los Pueblos rumbo a la COP 30 en Belém para mostrar al mundo que la respuesta a la crisis climática está en los territorios vivos y libres Belém (PA), 12 de noviembre de 2025 — El sol nació sobre las aguas del río Guajará reflejando los colores de cientos de embarcaciones que, poco a poco, fueron formando un potente movimiento de resistencia, vida y coraje. Más de cinco mil personas, procedentes de 62 países, navegaron juntas en la Barqueata de la Cumbre de los Pueblos, un gran acto político y simbólico que buscó afirmar ante el mundo que el futuro nace de las aguas, de los bosques y de las comunidades que cuidan la Tierra. Entre los remos y los cantos que resonaron sobre el río, la barqueata contó con la presencia del legendario Cacique Raoni Metuktire. Acompañado por sus sobrinos Megaron Txucarramãe, Kokonã Metuktire e Iamut Metuktire, trajo el peso de la ancestralidad y la fuerza de la sabiduría de los pueblos originarios a la Caravana de la Respuesta, una movilización que recorrió los ríos desde Santarém hasta Belém para oponerse al proyecto Ferrogrão, un sistema de transporte de granos que responde a un modelo económico basado en infraestructura al servicio de las corporaciones. Con firmeza y serenidad, Raoni habló con la prensa sobre la necesidad de unión entre indígenas y no indígenas para que la paz y el respeto mutuo sean el camino que conduzca al planeta hacia la armonía. Raoni denunció los avances de la deforestación, la expansión de la soja en Mato Grosso y los riesgos de los proyectos ferroviarios y de explotación petrolera en tierras indígenas. “Si continúan haciendo esas cosas malas, todos tendremos problemas —pero el pueblo indígena sufrirá primero”, advirtió. Aun así, su mensaje fue también un llamado a la esperanza, a la convivencia pacífica, a la escucha entre los diferentes y a la protección de la naturaleza como un deber común de la humanidad. El Cacique, que ha sido nominado varias veces al Premio Nobel de la Paz, destacó además la necesidad del diálogo y la cooperación entre culturas como base para construir políticas ambientales justas e inclusivas. “No quiero conflictos entre indígenas y blancos. Necesitamos resolver juntos, con respeto y equilibrio.” Manifestó su preocupación por el avance de la deforestación en tierras indígenas y destacó la importancia de preservar la selva para el equilibrio del planeta. “Necesitamos cuidar nuestro bosque, que es como la respiración del mundo. No podemos continuar con la deforestación, porque si esto sigue, nuestros nietos tendrán problemas.” Raoni también subrayó el respeto que recibe en sus viajes internacionales, donde suele dialogar con representantes de otros países sobre la realidad de los pueblos indígenas. “Cuando voy al extranjero, nadie me ofrece dinero a cambio de las riquezas de mi territorio. Lo que pido es que respeten y ayuden a garantizar la preservación de nuestras tierras”, declaró el líder indígena. Solidaridad internacional Durante la conferencia de prensa, Kirtana Chandrasekaran, de la Comisión Política de la Cumbre de los Pueblos y miembro de Amigos de la Tierra Internacional, destacó que además de las 10 mil personas movilizadas en defensa de la Amazonía y contra la crisis climática en Belém (PA), hay millones de personas que también se están movilizando internacionalmente. “Son personas que vienen detrás de nosotros, en nuestros territorios, que están con nosotros, construyendo este proceso desde hace más de dos años y que continuarán en todas las regiones, en todos los países.” Según Kirtana, “es necesario enfrentar la crisis del capitalismo, que no tiene respuestas para las crisis climáticas ni para la desigualdad, ni para la crisis de los trabajadores ante las economías y las políticas de guerra y muerte. Nosotros representamos la vida.” Al responder por qué tanta gente se moviliza por la Cumbre de los Pueblos, fue enfática: “Frente a la guerra y la destrucción del planeta, nosotros movilizamos y civilizamos la vida. Estamos construyendo aquí una alianza internacional, global, de solidaridad entre movimientos que pueden confrontar el poder corporativo, que pueden confrontar la política de derecha y proponer soluciones y respuestas para las personas que viven en la desilusión.” Las demandas que los pueblos levantan en esta Cumbre están relacionadas, por ejemplo, con la agroecología y la permanencia en los territorios con sus culturas ancestrales de convivencia con los diversos biomas. “El agronegocio no pone comida en el plato. Nuestra respuesta es agroecología, no soja. Es devolver las tierras a los pueblos indígenas. Las respuestas vienen de los pueblos, y las construiremos en los próximos seis días.” Además de reclamar soberanía energética y alimentaria, en contra del colonialismo verde y de las falsas soluciones perpetuadas por las leyes y por los gobiernos, Kirtana recordó que los movimientos también se están movilizando en el Consejo de las Naciones para poner fin al apartheid, a la colonización, al poder corporativo y a la militarización de la vida. “Estamos aquí para representar la confluencia de los pueblos que confrontan el poder de las corporaciones transnacionales y reivindican respeto por la política de derechos humanos. Y estamos construyendo ese poder aquí, en el Consejo de las Naciones. ¡Libertad para el pueblo palestino! ¡Libertad sin petróleo, por el fin de las guerras!”, enfatizó. Cleidiane Vieira, de la Comisión Política de la Cumbre e integrante del Movimiento de Afectados por Represas (MAB), también habló sobre la importancia de la construcción colectiva de la Cumbre de los Pueblos, que viene siendo articulada desde 2023. Recordó que la idea comenzó a gestarse en Belém durante la Cumbre de los Presidentes de la Amazonía, cuando el presidente Lula presentó la candidatura de la ciudad para ser sede de la COP30. “Entonces, para nosotros es muy simbólico abrir la Cumbre de los Pueblos con este momento que llamamos Barqueata. ¿Por qué es tan simbólico? Vivimos en la Amazonía, y aquí no hay solo bosque: hay bosque, hay río y hay pueblos, principalmente. Por eso, para nosotros tiene un significado profundo”, dijo, recordando que es desde estos

Salió en la prensa: Movimientos sociales y COP 30: Alianzas transnacionales contra la ofensiva extractiva global.

El Informante Hay movimiento en Belem. Por un lado, en la cumbre oficial, que se inauguró ayer (10N, ndr.) y donde durante dos semanas las delegaciones de los países discutirán si es posible avanzar en términos de mitigación, financiamiento y mecanismos para una transición justa. Por otro lado, en diversos foros y espacios de encuentro donde organizaciones y grupos sociales de todo el mundo, especialmente de América Latina, intentan estos días revitalizar las alianzas internacionalistas para contrarrestar la ofensiva extractiva global. Desde el principio, en realidad, no se puede esperar mucho. Durante demasiado tiempo, las COP se han convertido en un ritual por el que desfilan los principales líderes mundiales –en esta ocasión, ni siquiera los de los países con mayores emisiones: China, Estados Unidos, India, Rusia– para emitir solemnes declaraciones de intenciones y promover nuevos mecanismos que, cuando cae el telón de las cumbres, no tienen una traducción efectiva en cronogramas y presupuestos. «No queremos que sea un mercado de productos ideológicos, queremos algo muy serio y que se apliquen decisiones», afirmó. el presidente de brasilreconocer las ineficiencias de algunos de los vértices que se mueven entre el lavado verde y el negocio como siempre. En el segundo, sin embargo, es posible encontrar renovadas esperanzas. En paralelo a la COP 30 -también podríamos decir que a diferencia de la cumbre oficial- una multitud de organizaciones y movimientos indígenas, ambientalistas, sindicales, feministas y anticapitalistas se reunieron en Belém para repensar estrategias y reactivar organismos internacionales para mejorar los procesos de lucha y resistencia. Siguiendo la experiencia del Foro Social Mundial y los esfuerzos por superar las contradicciones de los gobiernos progresistas, el objetivo es promover procesos de autoorganización comunitaria que renueven el tejido social y miren más allá de las constantes demandas del Estado. Cumbres populares Las cumbres populares se celebran desde hace treinta años en el marco de las cumbres climáticas promovidas por las Naciones Unidas. Este año, luego de tres ediciones de la COP celebradas en países caracterizados por la criminalización del derecho a la protesta y la persecución de activistas y organizaciones críticas con los gobiernos, se ha recuperado el interés de los grupos sociales en este foro. En la Cúpula dos Povos, en Belém, habrá representantes de más de 1.200 organizaciones de todo el mundo, que se agruparán en torno a un objetivo: «Fortalecer la movilización popular y converger en agendas únicas: socioecológicas, antipatriarcales, anticapitalistas, antirraciales y coloniales, basadas en los derechos humanos, y manifiesto. La cumbre nacional comenzará mañana 12 de noviembre, un marcha del río de más de 200 barcos en los que irán unas 5.000 personas. Con esta caravana náutica, los movimientos participantes en esta cumbre alternativa «se unieron para hacer resonar por las aguas un grito de condena contra las decisiones de la ZP que perpetúan este modelo de explotación territorial». Como dijo uno de los portavoces de la iniciativa, «las aguas del Amazonas traen voces que el mundo necesita escuchar: las que defienden la vida, los territorios y el clima». Decenas de charlas, talleres y asambleas que se desarrollarán durante cuatro días en el marco de la Cumbre de los Pueblos culminarán el sábado 15 de noviembre con grandes manifestaciones, a las que seguirán acciones descentralizadas en muchos otros países. El domingo 16 se presentarán las demandas de la Cumbre Nacional en el pleno de la Comunidad de Práctica. En este evento, el más grande de todos los que reunirá a activistas y organizaciones sociales en torno a la COP 30, uno de los temas que sin duda será objeto de discusión es las relaciones del movimiento con los gobiernos progresistas. Hace tres semanas, sin más, la empresa estatal Petrobras recibió la aprobación del gobierno Lula para explotar petróleo en aguas profundas a unos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas. En una ciudad decorada para la ocasión con miles de coloridos carteles publicitarios que enfatizan la importancia del cuidado de la Amazonia, la distancia entre la habitual retórica del capitalismo verde y la siempre postergada urgencia de transformar la matriz de exportaciones primarias volverá a ser evidente. Pero este foro no es de ninguna manera el único que se lleva a cabo en Belém al margen de las iniciativas patrocinadas por el gobierno brasileño. Del 8 al 11 de noviembre, el II Encuentros Ecosocialistas de América Latina y el Caribeen el que doscientos activistas de diferentes países se reunieron para, a partir de la experiencia de la lucha contra el robo territorial, pensar en estrategias para fortalecer un frente común internacionalista que pueda enfrentar la crisis socioecológica. Asimismo, del 7 al 12 de noviembre, IV Encuentro Internacional de afectados por represasresultado de un proceso de coordinación internacional de la lucha de la comunidad contra las grandes centrales y centrales eléctricas que lleva tres décadas en marcha. Pueblo contra el extractivismo En un planeta sumido en emergencias climáticas y desigualdad extrema creada por el Capitaloceno (y las políticas que pintan de verde al capitalismo), voces de resistencia diversa contra el modelo extractivista se han unido a una coalición. Pueblos contra el extractivismo. Este espacio fue fundado en Belem el 9 de noviembre para unir y articular movimientos, comunidades y organizaciones que enfrentan el despojo y apuestan por una transformación profunda de un sistema que amenaza vidas y territorios. En esta red internacional se integran experiencias principalmente de América Latina y Europa, aunque con la determinación de ampliar su presencia en el continente africano. La coalición está integrada por movimientos locales, pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos, así como diversas organizaciones sociales de masas. Todos luchan, desde diferentes frentes, contra el mismo enemigo: el modelo extractivista que mantiene la sobreexplotación continua de los bienes comunes y la ampliación de las fronteras de producción hacia territorios considerados «improductivos». No se limita a la minería o al petróleo; También incluye monocultivos, agronegocios, biocombustibles y megaproyectos energéticos que consolidan el modelo dependiente y generan la reprimarización de las economías periféricas. Para esta red, el extractivismo no es sólo una práctica económica, sino también una

12/11 — Comienza la Cúpula de los Pueblos en la COP30 en Belém con una gran Barqueata en la Bahía de Guajará

Más de 5.000 personas de 62 países recorrerán los ríos que rodean la capital de la COP30 en un gran acto político sobre las aguas. Una de las embarcaciones llevará a liderazgos como Raoni en la “Caravana de la Respuesta”. Belém (PA) — Este miércoles 12 de noviembre, a partir de las 9 de la mañana, más de 200 embarcaciones que transportarán a cerca de 5.000 personas se reunirán en la Bahía de Guajará, frente a la capital del estado de Pará, en uno de los momentos más simbólicos de la Cúpula de los Pueblos, evento paralelo a la COP30. La Barqueata de la Cúpula reunirá caravanas que partieron de otros municipios, estados y países para denunciar las falsas soluciones climáticas y anunciar que la respuesta para un mundo sostenible son los pueblos de las aguas, de los bosques y de las periferias, que resisten con prácticas colectivas, agroecológicas y ancestrales. La Barqueata partirá desde la Universidad Federal de Pará (UFPA), en Augusto Corrêa, territorio de la Cúpula de los Pueblos, y avanzará bordeando el río Guamá, que luego se convierte en el río Guajará, hasta llegar a Vila da Barca, una zona de palafitos que constituye un enclave social, ya que parte de las viviendas carece completamente de saneamiento. Son décadas de resistencia de sus habitantes frente a la especulación inmobiliaria y a la falta de atención del poder público. En la preparación de la ciudad para la COP30, Vila da Barca estaba destinada a recibir una estación de tratamiento de aguas residuales de un barrio de clase media que ha sido embellecido en los últimos meses para componer el paisaje turístico. De este modo, el área se ha convertido en un ejemplo de las contradicciones de las conferencias que toman decisiones equivocadas e ignoran a quienes son más impactados por los eventos climáticos extremos. Estas contradicciones serán expuestas en pancartas y carteles que adornarán embarcaciones grandes y pequeñas a lo largo de un recorrido de 4,5 millas náuticas. La expectativa es partir desde cuatro puertos cercanos a la UFPA y navegar durante aproximadamente dos horas, un tiempo promedio que considera la fuerza de la marea. “Estamos alineados y creemos que será histórico”, afirma Iury Paulino, integrante de la Comisión Política de la Cúpula de los Pueblos y coordinador del Movimiento de los Afectados por Represas (MAB). El represamiento de los ríos figura entre las acciones corporativas y las infraestructuras denunciadas por generar impactos que contribuyen cada vez más a la crisis climática, como cambios en el curso de las aguas, sedimentación, extinción de especies, inundaciones de áreas que antes eran bosques y la expulsión de comunidades guardianas de prácticas de preservación. Estos impactos también son enfrentados por los pescadores que mantienen una relación cultural histórica con el mar. Comunidades ribereñas y pesqueras de todo el mundo sufren directamente la contaminación de ríos y zonas costeras causada por la explotación minera y por derrames de productos químicos. En Brasil, los colapsos de las represas de Vale en Mariana (2015) y Brumadinho (2019) provocaron cientos de muertes, destrucción de comunidades y graves daños ambientales, contaminando ríos y ecosistemas. En Ecuador, la rotura del oleoducto SOTE, operado por una empresa estatal, provocó un derrame de petróleo en el río Esmeraldas en marzo de 2025, vertiendo más de 25.000 barriles de crudo y contaminando el agua potable, los ríos y las comunidades costeras. Por ello, los movimientos y organizaciones de la Cúpula de los Pueblos se unen para hacer resonar sobre las aguas el grito de denuncia contra las decisiones de la COP que mantienen este modelo de explotación de los territorios, y contra las corporaciones que actúan con fuerza en los espacios de decisión de las Conferencias para impedir que se establezcan metas más ambiciosas de reducción de la explotación de los bienes naturales, mitigación y reparación de daños en las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional), que son los compromisos de cada país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático, conforme al Acuerdo de París. Programación de la Cúpula de los Pueblos en la COP30 📍 12 de noviembre (miércoles) — La mañana estará marcada por la Barqueata en el río Guamá, cuando embarcaciones provenientes de diversas comunidades ribereñas llegarán a Belém y se sumarán a delegaciones nacionales e internacionales, con la participación de aproximadamente 150 embarcaciones. De 15h a 17h se realizará el momento de acogida de las delegaciones en el escenario principal, seguido de una gran concentración para la apertura oficial de la Cúpula de los Pueblos entre las 17h y las 19h. El primer día finalizará con un gran espectáculo cultural en el escenario popular principal. 📍 13 de noviembre (jueves) — Comienzan las actividades temáticas articuladas en torno a los ejes de convergencia del evento. Talleres, círculos de diálogo, plenarias e intercambios de experiencias se desarrollarán a partir de los saberes territoriales, fortaleciendo la conexión entre lucha climática y justicia social. Esta etapa inicial tiene como objetivo identificar los principales desafíos enfrentados por las comunidades y mapear las soluciones ya existentes en los territorios. De 8h30 a 12h se realizarán las plenarias mundiales de los ejes 1, 2 y 3: Soberanía, Reparación y Transición. También tendrán lugar la Cumbre de las Infancias y la Feria Popular. Por la tarde, de 14h a 18h, se desarrollarán las actividades de Enlaces de los Ejes de Convergencia y, por la noche, de 19h a 22h, actividades culturales, sesiones informativas sobre las negociaciones y movilizaciones. 📍 14 de noviembre (viernes) — El tercer día estará dedicado a la consolidación de las propuestas surgidas en las actividades anteriores. Este es el momento de síntesis política, en el que los contenidos levantados por los movimientos comienzan a organizarse en aportes que compondrán la declaración final. Grupos de trabajo y asambleas temáticas darán forma a las reivindicaciones y prioridades que serán presentadas al mundo. De 8h30 a 12h se realizarán las plenarias del Eje 4 — Internacionalismo, Eje 5 — Ciudades y Eje 6 —

Unidad en la lucha: personas afectadas de 42 países unifican demandas por justicia climática y derechos de los pueblos afectados

Contexto: vivencias amazónicas preceden la construcción de la Carta Popular La movilización histórica por la Justicia Climática Global en Belém ganó aún más fuerza en los días previos a la apertura oficial de la Cumbre de los Pueblos. La agenda incluyó una serie de vivencias amazónicas, conectando a representantes de cientos de organizaciones que participarán en la Cumbre de los Pueblos con sus realidades locales, en un proceso de inmersión e intercambio que antecede la elaboración política de la Carta que será entregada en la Cumbre. Esta inmersión refuerza el entendimiento central de los movimientos de que la crisis climática no es una cuestión técnica, sino política y social. Como reiteró Eduardo Giesen Amtmann, vocero del Eje 4 de la Cumbre de los Pueblos y profesor de Ecología Política, en consonancia con la postura de las organizaciones, “la crisis climática no es un fenómeno natural, sino el resultado de un sistema que explota el planeta y concentra riqueza, el capitalismo extractivista. Las temperaturas medias de la superficie de la Tierra son las más altas registradas en la historia por culpa de este sistema político y económico. Por eso rechazamos vehementemente las ‘soluciones capitalistas’, como los mercados de carbono, y exigimos que la respuesta se centre en el valor ético de la vida y de la naturaleza, y no en ponerles precio.” Es en este espíritu de urgencia y rechazo a las falsas soluciones que el IV Encuentro Internacional de Afectados por Represas y la Crisis Climática, organizado por MAR y MAB, se ha sumergido en la consolidación de su agenda para la Cumbre de los Pueblos. Articulación global para la construcción de la carta política El cuarto día del Encuentro comenzó este lunes (10) con el objetivo claro de producir la carta política que centralizará las demandas urgentes de las personas afectadas por represas y por la crisis climática. Un momento de cultura y política, acompañado por la música de la banda Mistura Popular, preparó al público para el Trabajo en Grupos sobre las Luchas de Resistencia y los Logros de los Afectados. En una dinámica previa al debate cargada de significado, representantes de todos los continentes llevaron símbolos y objetos de sus luchas, tejiendo un mapa vivo de identidades y de resistencia territorial. La urgencia del debate fue reforzada por la presencia de Pedro Arrojo, Relator Especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al Agua Potable y al Saneamiento. Arrojo, cuya actuación más reciente incluyó la investigación de violaciones en Perú, entre otros escenarios de conflicto hídrico y vulneración de derechos, hizo eco de la denuncia global del Movimiento contra la explotación sistemática de los ríos y las violaciones de derechos humanos promovidas por los megaproyectos. Condensar luchas y denuncias globales: la unanimidad de los daños El Encuentro continuó con la sistematización de las experiencias y luchas del movimiento internacional. Representantes de distintos continentes, incluidos delegados de la República Democrática del Congo, Tailandia, Palestina, Cuba, México e Indonesia, se distribuyeron en cinco grupos de trabajo para documentar y organizar las luchas y estrategias de resistencia. Los debates en los grupos revelaron unanimidad en los daños sufridos, centrados en la privatización del agua, la explotación minera y la construcción de megaproyectos. Esta “hidro-necropolítica” genera resultados perversos y, de forma irónicamente contradictoria, letales. Sobre este punto, la activista mexicana y persona afectada Ana Valdez subrayó que en su país el pueblo vive “un proceso de centrifugación de derechos”. Grandes corporaciones represan los ríos, lo que genera escasez hídrica y contaminación para las comunidades, cuando no la muerte. La misma realidad fue relatada por Malee Hettarakun, de Indonesia, al describir la violencia corporativa en su territorio, mientras que Augustin Louis Lokorbo, de la República Democrática del Congo, destacó la importancia del intercambio“Nuestros opresores actúan de forma global, y nosotros, los pueblos afectados, tenemos que responder a la misma escala. Solo a través de este intercambio intercontinental de saberes y estrategias podemos enfrentar los mecanismos utilizados por las empresas y los gobiernos para violar nuestros derechos.” La sistematización de estas denuncias y experiencias de lucha constituye la base para la consolidación del Movimiento Internacional y para la formulación de la Carta que será presentada en la Cumbre de los Pueblos. 📍Programación – 11/11/25, martes9:00 – Relato de los trabajos en grupos sobre las luchas y la resistencia de las personas afectadas15:00 – Presentación de la construcción del Movimiento Internacional20:00 – Confraternización y noche de fortalecimiento de la lucha transformadora Foto: Joyce Silva / MAB

La Barqueata de la Cúpula de los Pueblos reúne a más de 200 embarcaciones en la Bahía de Guajará, en Belém, en un acto histórico por la Amazonía y la justicia climática

Alrededor de 5.000 personas de 60 países recorrerán los ríos que rodean la capital de la COP30 en un gran acto político sobre las aguas. Una de las embarcaciones llevará a liderazgos como Raoni en la “Caravana de la Respuesta”. Belém (PA) — El próximo 12 de noviembre, a partir de las 9 de la mañana, más de 200 embarcaciones que transportarán a cerca de 5.000 personas se reunirán en la Bahía de Guajará, frente a la capital de Pará, en uno de los momentos más simbólicos de la Cúpula de los Pueblos, evento paralelo a la COP30. La Barqueata de la Cúpula de los Pueblos reunirá caravanas que partieron de otros municipios, estados y países para denunciar las falsas soluciones climáticas y anunciar que la respuesta para un mundo sostenible proviene de los pueblos de las aguas, de los bosques y de las periferias urbanas, que resisten con prácticas colectivas, agroecológicas y ancestrales. La barqueata partirá de la Universidad Federal de Pará (UFPA), territorio de la Cúpula de los Pueblos, y avanzará bordeando el río Guamá, que luego se convierte en el río Guajará, hasta llegar a Vila da Barca, una comunidad de palafitos que constituye un enclave social, donde parte de la población vive sin ningún tipo de saneamiento. Son décadas de resistencia de sus habitantes frente a la especulación inmobiliaria y a la falta de atención del poder público. En la preparación de la ciudad para la COP30, Vila da Barca estaba prevista para recibir una planta de tratamiento de aguas residuales destinada a un barrio de clase media que ha sido embellecido en los últimos meses para componer el paisaje turístico. De este modo, el área se convirtió en un ejemplo de las contradicciones de las conferencias que toman decisiones equivocadas e ignoran a quienes son más impactados por los eventos climáticos extremos. Estas contradicciones serán expuestas en pancartas y carteles que adornarán embarcaciones grandes y pequeñas a lo largo de un recorrido de 7 millas náuticas. La previsión es salir desde cuatro puertos cercanos a la UFPA y navegar durante aproximadamente dos horas, un tiempo estimado que considera la fuerza de la marea. “Estamos alineados y creemos que será histórico”, afirma Iury Paulino, integrante de la Comisión Política de la Cúpula de los Pueblos y coordinador del Movimiento de los Afectados por Represas (MAB). El represamiento de los ríos figura entre las acciones corporativas y las infraestructuras denunciadas por causar impactos que contribuyen cada vez más a la crisis climática, como cambios en el curso de las aguas, sedimentación, extinción de especies, inundaciones de áreas que antes eran bosques y la expulsión de comunidades que resguardan prácticas de preservación. Estos impactos también son enfrentados por los pescadores que mantienen una relación cultural histórica con el mar. Comunidades ribereñas y pesqueras de todo el mundo sufren directamente la contaminación de ríos y zonas costeras causada por la explotación minera y por derrames de productos químicos. En Brasil, los colapsos de las represas de Vale en Mariana (2015) y Brumadinho (2019) provocaron cientos de muertes, la destrucción de comunidades y graves daños ambientales, contaminando ríos y ecosistemas. En Ecuador, la rotura del oleoducto SOTE, operado por una empresa estatal, derramó petróleo en el río Esmeraldas en marzo de 2025, vertiendo más de 25.000 barriles de crudo y contaminando el agua potable, los ríos y las comunidades costeras. Por ello, los movimientos y organizaciones de la Cúpula de los Pueblos se unen para hacer resonar sobre las aguas el grito de denuncia contra las decisiones de la COP que mantienen este modelo de explotación de los territorios, y contra las corporaciones que actúan con fuerza en los espacios de decisión de las Conferencias para impedir que se establezcan metas más ambiciosas de reducción de la explotación de los bienes naturales, mitigación y reparación de daños en las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional), que son los compromisos de cada país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático según el Acuerdo de París. Raoni Entre las embarcaciones confirmadas para la barqueata se encuentra la Caravana de la Respuesta, una movilización que recorre más de 3.000 kilómetros entre Sinop (MT) y Belém (PA) con más de 300 liderazgos indígenas, ribereños, quilombolas y campesinos. Con el apoyo de la Cúpula de los Pueblos, la movilización organizada por la Alianza Chega de Soja, una articulación que reúne a unas cuarenta organizaciones brasileñas e internacionales, partió de Santarém este domingo 9. La Caravana recorre nuevamente el llamado “corredor de la soja”, denunciando los impactos del agronegocio y de las grandes obras de infraestructura, como la Ferrogrão y las hidrovías del Arco Norte, sobre los territorios y los modos de vida tradicionales. La Ferrogrão es un proyecto ferroviario de 933 km planificado para conectar Sinop (MT) con Miritituba (PA), con el objetivo de transportar granos, principalmente soja y maíz, desde el centro-oeste de Brasil a través del Arco Norte. Sin embargo, su ejecución amenaza unidades de conservación, tierras indígenas e intensifica la deforestación en la Amazonía. Durante el acto, se espera la participación de liderazgos históricos de la lucha indígena en Brasil, como el cacique Raoni Metuktire, la lideresa Alessandra Korap Munduruku y representantes de los pueblos Kayapó, Panará, Borari, Tupinambá, Xipaya, Arapiun, Huni Kuin y Kayabi, entre otros. La presencia de estos líderes simboliza el vínculo entre los pueblos del Xingu y del Tapajós, regiones donde el avance de la soja y de la infraestructura de exportación ha provocado destrucción ambiental y violaciones de derechos. “Los pueblos son la respuesta” Pedro Charbel, de la Alianza Chega de Soja, afirmó que la Caravana sintetiza lo que el movimiento define como denuncia y anuncio. “Nuestra lucha es contra estos puertos corporativos, contra las hidrovías y contra la Ferrogrão, pero también tenemos la respuesta. La respuesta es la agroecología, la comida saludable sin veneno, la solidaridad con el pueblo, las cocinas solidarias y la distribución gratuita de alimentos porque la comida es un derecho, no una mercancía. La

La oficialización de la lucha de los pueblos y el surgimiento de un gran movimiento global

El punto central de la agenda del quinto día del IV Movimiento Internacional de Comunidades Afectadas por Represas y la Crisis Climática es la oficialización y presentación de la consolidación de esta articulación, que une las bases del MAR y del MAB y moviliza a organizaciones y a sus liderazgos de 42 países y cinco continentes. Este día representa un salto estratégico en la lucha. La formalización del movimiento global no solo unifica las tácticas de resistencia contra los megaproyectos en distintos continentes, sino que también proyecta la exigencia de reparación integral y soberanía territorial como ejes no negociables en escenarios internacionales como la Cumbre de los Pueblos. Esta unidad es la respuesta popular a la actuación transnacional de las corporaciones y de los modelos de desarrollo depredadores que explotan el agua, la energía y la vida a escala planetaria. La jornada está dedicada a sistematizar las luchas y a forjar la unidad de acción del Movimiento Internacional de Personas Afectadas, con foco en el abastecimiento y en la soberanía de los pueblos. Programación – 11 de noviembre: Construcción y fortalecimiento 9:00 – Relato de los trabajos en grupos sobre las luchas y la resistencia de las personas afectadasSistematización de las denuncias y de las estrategias de resistencia de 42 países, que servirán de base para la finalización de la Carta Política. 15:00 – Presentación de la construcción del Movimiento Internacional – Encuentro con la CONABDebate sobre la estrategia y los próximos pasos para la consolidación de la unidad de acción global, con la participación de representantes de la CONAB para discutir el papel de la entidad en la seguridad y el abastecimiento alimentario. 20:00 – Confraternización y noche de fortalecimiento de la lucha transformadoraCierre del ciclo de debates, preparando las bases para la transición hacia la Cumbre de los Pueblos. Destaque del panel El debate de la tarde contará con la presencia de representantes de la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB), destacando el vínculo entre la lucha por la tierra y el agua y la producción de alimentos en el contexto de la crisis climática. Estarán presentes Rosanna Costa, Superintendenta Regional de la CONAB en Pará; Arnoldo Campos, Director de Operaciones y Abastecimiento de CONAB Brasil; y Karine Fernandes, Asesora de Comunicación de CONAB Brasil. Transición hacia la Cumbre de los Pueblos (12/11) Las actividades culminarán el miércoles (12) con la Barqueata en el río Guamá (de 9:00 a 14:00), el primer gran acto popular que marcará la apertura de la Cumbre de los Pueblos en la COP30. Foto: Samara Silva / EficazPress