Belém, Pará, 16 de noviembre de 2025 – La Cumbre de los Pueblos, que movilizó a la sociedad civil, movimientos sociales y pueblos tradicionales entre el 12 y el 16 de noviembre, en Belém, cerró sus actividades con un balance inédito de organización y conquistas políticas. En un contrapunto directo al carácter de negociaciones privadas de la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), el encuentro popular celebró la unidad global y la acumulación de dos años de construcción política, reforzando que la respuesta a la crisis climática brota de los territorios y no de los mercados.

El cierre estuvo marcado por la Audiencia Pública realizada la mañana de este jueves en la Universidad Federal de Pará (UFPA), donde la agenda política de la Cumbre fue presentada formalmente al presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, consolidando un hito de diálogo entre el espacio popular y la cumbre oficial.

Las cifras de participación y adhesión a la Cumbre de los Pueblos también dieron una dimensión histórica a la movilización. El balance presentado por la coordinación política señala la adhesión de más de 1.100 organizaciones firmantes de la Carta Política, la presencia de liderazgos y representantes de más de 60 países y la participación de más de 25 mil personas acreditadas, con una circulación diaria estimada de alrededor de 20 mil personas en el campus de la UFPA. La fuerza del encuentro también se reflejó en la amplia visibilidad pública, con la cobertura de más de 300 medios de comunicación nacionales e internacionales.

Economía solidaria y la cocina récord

La Cumbre de los Pueblos también dejó un legado concreto de economía solidaria y combate al hambre, con destaque para la Cocina Solidaria. La iniciativa, construida colectivamente bajo la coordinación del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), el Movimiento de Pescadores y Pescadoras Artesanales (MPA), el Movimiento Campesino Popular (MCP), la Federación de Órganos para la Asistencia Social y Educativa (FASE), la Articulación Nacional de Agroecología (ANA) y otras organizaciones, sirvió entre 9 mil y 12 mil comidas por día.

Esta logística de solidaridad se convirtió en la mayor cocina solidaria jamás estructurada en Brasil y en la mayor compra pública del Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) para un evento en más de 20 años de historia del programa, demostrando el potencial de la agroecología y de la soberanía alimentaria. La Feria Popular también mostró experiencias vibrantes de economía solidaria, agroecología, pueblos de terreiro, economía feminista y modos de vida tradicionales.

La fuerza de la ancestralidad y la unidad política

El acto de cierre estuvo cargado de simbolismo, con liderazgos destacando que es en la ancestralidad y en la tradición donde se encuentra la fuerza para la lucha. Mediadores, en referencia a la sabiduría de liderazgos como el Cacique Raoni, enfatizaron que “la fe y la alegría luchan contra la muerte y la tristeza”, subrayando que los pueblos resisten porque celebran la vida.

Diálogo con el Gobierno Federal

La audiencia pública marcó la oficialización de la voz de los pueblos en el contexto de la COP. La mesa de cierre contó con la presencia de importantes autoridades del gobierno federal, indicando el reconocimiento de la agenda popular: Sônia Guajajara, ministra de los Pueblos Indígenas; Marina Silva, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático; y Guilherme Boulos, ministro de la Secretaría General de la Presidencia.

Estuvieron acompañados por André Corrêa do Lago, presidente de la COP30; Ana Toni, CEO de la COP30; y Eutália Barbosa, secretaria ejecutiva del Ministerio de las Mujeres, además de representantes históricos de los movimientos sociales y miembros de la Comisión Política de la Cumbre de los Pueblos como Joseph Antoine (Amigos de la Tierra Internacional), Denise Chaves (Iniciativa de Mujeres Andino-Amazónicas), Sérgio da Silva Santos (Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña – COIAB), Melanie Lazon Eketiúdo Combo (La Vía Campesina), Vera Paoloni (Central Única de los Trabajadores – CUT) y Antônio Crioulo (Coordinación Nacional de Articulación de las Comunidades Negras Rurales Quilombolas – CONAQ).

El cierre reafirmó el compromiso de llevar a la COP30 las demandas construidas colectivamente, reiterando que la respuesta a la crisis climática nace de los territorios, de las organizaciones populares y de los pueblos que protegen la vida.