“Territorios libres; niñas y niños protegidos”: el grito de orden de las infancias de la Amazonía se apoderó de toda la plenaria final de la Cumbre de los Pueblos este domingo 16, en Belém. La manifestación abrió la participación de las niñas y los niños en la programación, que también incluyó la lectura y entrega de la Carta de las Infancias a algunas de las principales autoridades de la COP30: el embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP; Ana Toni, CEO de la Conferencia; Marina Silva, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático; Sônia Guajajara, ministra de los Pueblos Indígenas; Guilherme Boulos, ministro de la Secretaría General de la Presidencia; entre otras autoridades.
Antes de la entrega formal del documento, la comisión de niñas, niños y adolescentes leyó la carta a las autoridades y a toda la plenaria presente, emocionando y arrancando aplausos de todas y todos. La ministra Marina Silva fue una de las personas que se emocionó. “Mientras estas niñas y niños hablaban, me vino la imagen de alguien que empezó a trabajar muy temprano, a los cinco años. Yo era muy delgada. A los diez empezamos a cortar caucho. Todo esto me hace reflexionar que solo en la democracia el seringueiro y los pueblos indígenas pueden llegar a donde hemos llegado”, dijo, llamando a toda la sociedad a movilizarse por el clima. “La lucha contra el cambio climático necesita la movilización de toda la sociedad. Su entusiasmo y compromiso son fundamentales para que podamos seguir en esta lucha.”
Las y los adolescentes que subieron al escenario junto a las principales autoridades de la COP30 representaron a 600 niñas y niños que, tras una semana de intensas actividades y debates, aprobaron ayer la Carta de las Infancias. El documento expresa las percepciones, dolores, expectativas y reivindicaciones de cerca de 600 niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años que participaron en el movimiento. Durante cinco días, niñas, niños y adolescentes de diferentes territorios—islas, periferias urbanas, quilombos, tierras indígenas, comunidades ribereñas y centros urbanos de la Amazonía y de otras regiones de Brasil—compartieron experiencias sobre cómo el cambio climático afecta directamente sus vidas.
En la carta, niñas, niños y adolescentes piden: “Cuiden nuestro planeta ahora. Queremos seguir vivos y vivas”, mientras relatan, en primera persona, el impacto real del calor extremo, del humo de los incendios, de la falta de árboles en las escuelas, de los ríos contaminados y de las enfermedades provocadas por la crisis climática.
Estuvieron presentes en la plenaria de este domingo adolescentes y niñas y niños de los Comités de Participación de Adolescentes de los Consejos Estatal y Nacional de los Derechos de la Niña, el Niño y el Adolescente, además de niñas y niños ribereños de proyectos de Cáritas en Abaetetuba y del Colectivo Tela Firme, de resistencia urbana de Belém, entre otros. Más de 120 organizaciones del ámbito de la infancia participaron directa e indirectamente en la Cumbre.
