Belém (PA), 16 de noviembre de 2025 — Tras cinco días de intensa movilización, la Cumbre de los Pueblos cerró sus actividades con una contundente conferencia de prensa, realizada inmediatamente después de la entrega de la Carta Política final al presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago. El encuentro reunió a integrantes de la Comisión Política de la Cumbre, como Darcy Frigo, del Comité Brasileño de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, Rachitaa Gulp, de la Campaña para Demandar Justicia Climática (DCJ), y Thuane Nascimento, de Perifa Connection, quienes consolidaron la posición de que la lucha climática es, de manera inseparable, una lucha anticapitalista y antirracista.
La Cumbre de los Pueblos denunció que la “emergencia climática está arraigada en el colonialismo, el extractivismo, el racismo y el patriarcado”, condenando un sistema económico diseñado para sacrificar nuestras vidas en favor del lucro de otros.
Fin del neocolonialismo verde y crítica a los contaminadores
La articulación global expresó su repudio a las “falsas soluciones de mercado” y a lo que calificaron como “Neocolonialismo Verde”, advirtiendo que superar la crisis climática es imposible sin enfrentar la cuestión central de la “forma de acceso y uso de la tierra y del territorio.”
Los movimientos presionaron directamente a los países ricos, criticando públicamente al Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y a naciones europeas por seguir contaminando y comprometiendo el futuro global.
Demandas urgentes para la COP30
La Cumbre llevó la verdad directamente al proceso de preparación de estas negociaciones, afirmando que la COP30 se encuentra en un momento crítico para aprobar la implementación de los fondos de pérdidas y daños, concluir la negociación sobre el fin de los combustibles fósiles y crear un mecanismo efectivo de transición justa que garantice que la acción climática no se traduzca en un “documento vacío que protege los intereses de los poderosos.”
En contraposición a las soluciones de mercado, la Cumbre destacó la multiplicidad de propuestas y soluciones reales que ya están siendo implementadas por los pueblos en sus comunidades y que pueden escalarse a nivel global.
Seguridad de las personas defensoras: lucha y persecución
El tema de la violencia contra activistas y pueblos tradicionales adquirió una fuerte carga emocional durante la conferencia. Eduardo Lima, periodista y defensor de derechos humanos, hijo de campesinos con un historial de pérdidas familiares en la lucha por la tierra, interpeló al gobierno sobre las políticas de seguridad. Citó la dura realidad en regiones como el Territorio Kayapó y el estado de Maranhão, donde personas defensoras e indígenas son asesinadas.
Darcy Frigo, del Comité Brasileño de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, reforzó la demanda de protección para los movimientos que son “penalizados y perseguidos,” exigiendo que el combate a la crisis climática incluya la seguridad esencial de quienes protegen la Amazonía.
El mensaje final de la Cumbre de los Pueblos fue claro: la acción climática justa es inseparable de la lucha por la equidad, los derechos humanos y la soberanía territorial, y el cambio verdadero no vendrá solo de las negociaciones, sino de la fuerza popular unificada.
