Belém (PA), 15 de noviembre de 2025 – En un momento inédito, la Cumbre de las Infancias cerró sus actividades este sábado con la aprobación, en plenaria final, de la Carta de las Infancias, un documento construido colectivamente y liderado por niñas, niños y adolescentes. La carta expresa las percepciones, los dolores, las expectativas y las reivindicaciones de alrededor de 600 niñas, niños y adolescentes, de 0 a 17 años, que participaron en el movimiento realizado la semana pasada en Belém, como parte de la Cumbre de los Pueblos.
Durante cinco días, niñas, niños y adolescentes de distintos territorios —islas, periferias urbanas, comunidades quilombolas, tierras indígenas, comunidades ribereñas y centros urbanos de la Amazonía y de otras regiones de Brasil— compartieron experiencias sobre cómo el cambio climático afecta directamente sus vidas. La programación, registrada y acompañada por el perfil @cupuladasinfancias, reunió círculos de diálogo, talleres, actividades culturales y espacios de cuidado, priorizando la escucha y la autonomía de las infancias.
En la carta, niñas, niños y adolescentes reclaman: “Cuiden de nuestro planeta ahora. Queremos seguir vivos y vivas”, mientras relatan, en primera persona, el impacto real del calor extremo, del humo de los incendios, de la falta de árboles en las escuelas, de los ríos contaminados y de las enfermedades provocadas por la crisis climática.
La participación como eje central
La plenaria final, conducida por adolescentes, marcó un momento simbólico y político: las infancias ocupando un espacio tradicionalmente reservado a los adultos. “No tenemos poder, dinero ni cargos importantes, pero tenemos el futuro”, afirma uno de los pasajes más impactantes del documento. Otro punto central es la exigencia de que las niñas y los niños sean realmente escuchados: “Los adultos deben hacer su parte, porque nosotros estamos haciendo la nuestra. Y deben escucharnos, porque muchas veces nos mandan callar cuando intentamos hablar”.
A lo largo de la semana, las y los adolescentes y las niñas y niños tuvieron la oportunidad no solo de expresarse y participar en la agenda paralela a la COP30, sino también de dialogar con organismos internacionales y con políticos, autoridades y representantes de gobiernos, como el ministro de Salud, Alexandre Padilha, la primera dama Janja Lula da Silva, la Secretaria de Educación Continua de Jóvenes y Adultos e Inclusión del Ministerio de Educación, entre otros.
Sobre la Cumbre de las Infancias
Creada como parte oficial de la Cumbre de los Pueblos, la iniciativa posiciona a niñas, niños y adolescentes como protagonistas del debate climático. Además de reunir a más de 600 participantes, el espacio involucró a educadores, organizaciones de la sociedad civil, colectivos culturales y liderazgos comunitarios que trabajan diariamente para garantizar derechos y promover la justicia climática desde las infancias.
Para garantizar la escucha y el reconocimiento de la participación de todas y todos, incluidas las niñas y los niños de la primera infancia (de 0 a 6 años), especialistas adaptaron la metodología, utilizaron juegos y actividades lúdicas, y llevaron a los bebés a interactuar en espacios de contacto con la naturaleza.
La Carta de las Infancias será ahora enviada a representantes de la sociedad civil, gobiernos, delegaciones internacionales y organismos que actúan en la COP30, reforzando la urgencia de respuestas climáticas que consideren a quienes hoy sienten con mayor intensidad los efectos del calentamiento global.
